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miércoles, 21 de febrero de 2007

   Balconcitos urbanos: 1º Entrega

Hace bastante tiempo que tenía la idea de hacer una serie de fotos sobre un tema específico, publicarla en un libro de tapa dura y papel ilustración y pasear por las librerías coquetas de la mano de una modelo de pancho dotto:

- Mirá Chloe- mientras señalo la vidriera de una librería céntrica -, ese libro lo escribí yo.
- ¡Ayyy… que bien te quedaba la barba, gordo! ¿Por qué te la cortaste?
- Ese es el libro de Raúl Castells mi amor, el mío es el de los balconcitos que está allá abajo.

En mi lista de “Cosas Para Hacerme Rico y Vivir Comiendo Ravioles de Molleja Todos Los Días” este proyecto figura sólo detrás de “contrabandear una pareja de osos panda, construirles una cueva en el patio de mi casa, esperar que se apareen y luego vender los cachorros a los niñitos que no se conforman con la inmovilidad de un peluche”, según consta en la servilleta que guardo en la billetera. Como aun no pude conseguir un oso panda hembra (todos los que me enviaron hasta ahora son machos y la verdad es que la situación en mi patio es cada día más tensa), me decidí a emprender la segunda. Claro que mis experiencias previas con la fotografía no fueron para nada gratificantes. Antes de enseñarme los fundamentos de la fotografía, primero me tuvieron que convencer de que fotografiando a alguien no le robamos el alma, tal como me había explicado una vez un patovica en un boliche y que me confirmó años más tarde Mrs. Mills en la película “Los otros”. Una vez erradicada esta creencia (mediante un doloroso tratamiento psicológico que duró casi cuatro años y muchas muchas pastillas), tomé mis primeras fotos en el casamiento de un sobrino. Primeras y últimas, desde que estuve varios meses aguantando los virulentos reclamos de primos y parientes lejanos, indignados por haber sido retratados sin cabeza o sin piernas. O de cuerpo entero en situaciones delicadas, que generaron más de un escándalo familiar (perdoname tío Alberto, hacía mucho que no los veía y te juro que estaba seguro de que esa rubia con la que estabas en el baño era la tía).

Pero esto es la interné amigos y en la interné todos podemos cumplir nuestros sueños. Así que en distintas entregas, iré publicando fotos de balcones. Sí, leyó bien: balcones. ¡Halcones no, caramba! ¡Vivo en una ciudad con playa no en la cordillera peruana!

La foto que publico hoy admito que no es de las mejores, pero como estaba muy ansioso por iniciar la serie, salí desesperado a buscar un balconcito digno de ser retratado. Y como siempre pasa, cuando uno busca no encuentra. Cuando salgo sin la máquina está lleno de balcones que misteriosamente desaparecen ni bien vuelvo para fotografiarlos. Es temprano para andar hablando de conspiraciones, pero igual voy a estar atento. Mientras tanto, aquí va el balconcito Nº1



Me informan que esto es un blog y los blogs son interactivos y se construyen un poco entre todos y sería importante para la imagen del sitio que les diga algo como "envienme sus fotos de balconcitos". Así que si tienen alguna foto que quieran que aparezca acá, mandenla allá.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 1:44