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martes, 12 de junio de 2007

   Eras como la flor

eras como la flor
Texto: Chester J. Lampwick
Fotos: madame Baterflai
Ilustración: Jorge Fantoni

0-

Eras como la flor
y los caminos.


1- Orgullo
Mientras cantaba lo que él creía su último tango, Dávila sintió orgullo por primera vez en su vida. Esa noche- la última del carnaval del Club Merlo- su actuación era estupenda, digna de una gran orquesta más que de un corso barrial. Estaba a punto de perder la vida. Presagiaba el cuchillo atravesando piel y carne, sentía la sangre abandonando sus venas y corriendo hacia el desagüe, escuchaba los gritos y las corridas, lo veía a Romero ocultando con su sombra el cuerpo desangrado. Pero no acusaba miedo. Destilando arrogancia, esa noche -la última para el carnaval y para él- brilló como nunca.

…nos juramos amor, mientras la orquesta
lloraba en las cadencias de aquel vals.



2- Barrio
Había llegado a la capital una tarde aguada, perseguido por penurias más ajenas que propias. Hasta descubrir que podía vivir gracias a su voz, mendigó cama y conchabo. Luego todo fue más fácil. Sabía que no era un gran cantor, pero sí que tenía el talento suficiente como para no pasar nunca más hambre ni frío. Durante años, canjeó su arte por algunas monedas, alcohol y-pocas veces- mujeres obedientes. Se había hecho bastante conocido en clubes de paredes con verdín y chapas recortadas por el tiempo. Sin aires de estrella, sus exigencias eran mínimas y siempre las mismas: él escogía músico y repertorio. Esa noche en el Merlo, decidió que era el momento de estrenar un vals que había aprendido una tarde en la pensión. Lo cantó con los ojos cerrados, tratando de redescubir el barro con su cuna.

Romántica incurable, ¿te recuerdas?
nuestra danza fue un sueño de locura
y tus ojos brillaron de ternura
entornados detrás del antifaz.







3- Cuchillo
Perales vio a Romero correr hacia la pensión con la cara rojísima, mezcla de gravedad y sedentarismo. Dávila aun estaba durmiendo, la noche anterior el show había terminado más tarde que de costumbre y necesitaba estar descansado para la última jornada del Carnaval. Vivía en la pensión La Rosa, a la vuelta de la Iglesia de la Merced y frente al bar del Conde. Lo que ganaba le alcanzaba para mudarse a un hotel un poco más confortable, o incluso hasta para alquilar algo más que una pieza. Pero ni se le cruzaba por la cabeza cambiar de techo. Ya lo había hecho una vez y con eso era suficiente. Se sentía cómodo en esa pieza descascarada, el ruido compartido y el patio de tierra donde al atardecer, cuando se iluminaba el zinc y los pensionistas despertaban de la siesta o volvían del trabajo, tomaba mate amargo escuchando la radio, esperando que el verano enlazara cal y jazmín. Era uno de los inquilinos preferidos de Perales: jamás había tenido problemas para cobrarle el alquiler y a pesar del ambiente en que se movía, era uno de los pocos habitantes de la pensión virgen de escándalos policiales. Quizás por esto Perales se sorprendió más que nadie al sentir la urgencia en la respiración agitada de Romero.

- Hoy a la noche viene a buscarte. Dice que te va a matar.

Dávila lo miró desde su sueño. Se incorporó con movimientos lentos, tratando de contener sus ganas de seguir durmiendo. Por unos segundos, se quedó sentado en la cama mirando el piso. Romero estaba frente a él encuadrado por la puerta de la habitación abierta. Levantó la vista y le llamó graciosamente la atención la figura penumbrosa de Romero en primer plano, deteniendo con su espalda la luz que venía del patio. Conocía los movimientos de la pensión tanto como los propios: el silencio de fondo le indicaba que no eran más de las 2 de la tarde.

- ¿Esta noche? ¿Estás seguro?.
- Sí, me lo contó el negro Carranza. Y por la cara que traía puedo jurar que no estaba mintiendo.

Romero terminó de hablar y resopló hasta que se le fueron las ganas de llorar. Dávila se levantó y le puso una mano en el hombre.

-Vamos –le dijo mientras encaraba hacia la puerta- tengo que planchar el traje y conseguir un cuchillo.


4- Ella y Él
Al igual que Perales, Romero le había tomado a Dávila un cariño especial. En parte por las mismas razones: era cumplidor y se mantenía lejos de los problemas. Éste era el quinto carnaval que trabajaba para el Club y era, por lejos, el más concurrido en la historia del Merlo.
A diferencia de años anteriores, se había acercado gente de otros barrios, lo que en un principio alegró a Romero. Pero en otros barrios los códigos son distintos y con el correr de los días empezaron a crecer los problemas. Primero tuvo que echar a la barra del loco, más tarde, al loco y a su mujer. La noche siguiente, ella volvió sola al Merlo, Dávila le pidió a Romero que la dejara entrar. Antes de que él terminara de cantar, ella ya lo estaba esperando en la plaza, hecha un ovillo bajo la luz de una estrella. Se metieron en el primer hotel que encontraron, él la besó hasta en sus sueños. Cerca del mediodía, Dávila volvió a la pensión, corroído de flor y tiritando de duda. Ella, al loco, a romper su promesa y condenar al cantor.



5- Malevaje
El loco primero la fajó, luego juró venganza. Ordenó que corrieran la voz de que esa noche iría al Merlo; no quería enfrentarse a un hombre desprevenido. Al llegar la noche, se calzó el saco recién planchado, la daga afilada y el funyi, y rumbeó hacia el club, a saldar cuentas pendientes. Romero intentó impedirle la entrada, el loco lo apuñaló con la mirada y sin detenerse, encaró para las mesas del frente. Se sentó, pidió una ginebra y observó pacientemente la actuación de Dávila. Por un momento, le asombró lo bien que cantaba, lo había escuchado otras noches y no le había parecido nada fuera de lo común. Se sirvió otro vaso de ginebra y antes de que algo cercano a la angustia lo hiciera cavilar, recordó que el código de honor para un malevo era bien claro: lo habían engañado y debía vengarse, o perdería el respeto del malevaje y otro ocuparía su lugar.


6- Destino
Romántica incurable, ¿te recuerdas?
al volver del jardín, cabeza loca,
me dejaste la marca de tu boca
como un sello feliz del carnaval.

Dávila apretó el puño derecho contra su pecho y cantó con fuerza el último verso. Lo primero que vio al abrir los ojos, fue al loco dirigiéndose a la calle. Agradeció los aplausos, saludó a los músicos y a los bailarines y bajó del escenario. El filo del cuchillo latía con fuerza en su pierna; como Dahlmann, apenas sabía cómo empuñarlo. Desde la puerta del club y de espaldas al carnaval, Dávila pudo ver su cara reflejada en el facón del loco, dispuesto ciegamente a cumplir con su mandato.




¡Gracias Bater!
¡Gracias Jorge!
¡Gracias Podeti!



Nota: En estos momentos, en el fabuloso blog del extravagante Adulfo Pistarino se está desarrollando la primera fecha de los octavos de final del Campeonato Iberoamericano de Discusiones Bizantinas, que me tiene como protagonista tratando de demostrar que las lindas son mejores que las inteligentes. Pasen, vean y voten por mí haciendo click acá.


Actualization: Otra vez gané por paliza. ¡Ya estoy en cuartos de final! Siempre supe que era un buen discutidor, pero no encontraba el ámbito adecuado donde demostrarlo. Gracias a todos los que votaron por mí y al gentil don Adulfo por invitarme a participar de tan magna competencia.

Etiquetas:

PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 1:34

35 comentarios:


Blogger Mantis ha dicho...

Usted lo puso a Rubén Darío por ahí, suelto cual alabarda de tercera, porque quiere que yo vote a su favor.

Voy a pensarlo.

12 de junio de 2007, 13:59  


Anonymous Anónimo ha dicho...

Espectacular el relato, el presentador, la historia, las fotos, el dibujo tiene reminiscencias de teatro. Teatro tanguero...
Palabras memorables: "Cerca del mediodía, Dávila volvió a la pensión, corroído de flor y tiritando de duda. Ella, al loco, a romper su promesa y condenar al cantor".
El dibujo es alucinante.
Bonita Pietila

12 de junio de 2007, 15:41  


Blogger Baterflai ha dicho...

Oh, gracias a ud. por dignificarlas. :)

12 de junio de 2007, 22:01  


Blogger Laura Berra ha dicho...

La historia me encantó como así también la gráfica, felicito a todos.
En cuanto a la votación considero que es sólo para hombres, pero reconozco muy buena su argumentación.

13 de junio de 2007, 10:06  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Mantis: Justamente por eso. Aparte porque la sonatina debe ser uno de los mejores poemas para recitar a los gritos.

Bonita: Gracias! El dibujo y las fotos superan por mucho al texto que apenas tiene algunas chispitas interesantes. Pero fue un lindo experimento convocar a Bater y a Jorge para hacer algo juntos.

Baterflai: Esas fotos hablan más que el texto. Y moldearon los párrafos que ilustran.

Laura: Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer el texto. En cuanto a lo de la discusión, por suerte voy ganando cómodo. Yo siempre supe que era bueno para discutir.

Saludos!

13 de junio de 2007, 17:57  


Blogger el aerolardo ha dicho...

Muy bueno el cuento!
D-nada, muchachos.
Para lo que gusten.

13 de junio de 2007, 19:28  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Gracias Aerolardo!
Que se repita!

13 de junio de 2007, 21:50  


Anonymous Anónimo ha dicho...

Mientras la luna serena
baña con su luz de plata
como un sollozo de pena
se oye cantar su canción;
la canción dulce y sentida
que todo el barrio escuchaba
cuando el silencio reinaba
en el viejo caserón.

Cuentan que fue la piba de arrabal,
la flor del barrio aquel que amaba un payador.
Sólo para ella cantó el amor
al pie de su ventanal;
pero otro amor por aquella mujer,
nació en el corazón del taura más mentao
que un farol, en duelo criollo vio,
bajo su débil luz, morir los dos.

Por eso gime en las noches
de tan silenciosa calma
esa canción que es el broche
de aquel amor que pasó...
De pena la linda piba
abrió bien anchas sus alas
y con su virtud y sus galas
hasta el cielo se voló.

13 de junio de 2007, 21:50  


Blogger creolina ha dicho...

Excelente texto!
Increíbles ilustraciones!

Los felicito a los 3.
Me voy muy contenta de acá.

13 de junio de 2007, 22:45  


Blogger Alejandra Dening ha dicho...

Muy bueno!
(tanto en imagen/palabra como en imagen/ilustración!)

13 de junio de 2007, 23:48  


Blogger DIEGO. ha dicho...

Veo que alguna minusa de mi blog anda por esta pensión. Me pregunto si usté anda buscando facón, Chester. Guárdese en su rancho de oro o huya con su auto cuhete, no sea cosa que me envalentone y como el loco de su relato no perdone.

La única salida que se me ocurre para no privar al mundo de su talento (porque lo pendenciero no me quita lo sensible), es que me permita la venganza llevándome alguna de sus seguidoras. No sé, piénselo.

Un abrazo.

14 de junio de 2007, 12:45  


Blogger Weltklang ha dicho...

Chester, se lo dijeron en todos lo comentarios anteriores, pero como ser original no es una virtud mia, le digo que su relato es excelente. Exquisito guiño al ciego, Dhalmann supo que sintió Davila, pero tampoco vivió para dar testimonio.

capitulo aparte para las imagenes. (Baterflai rules!) y las ilustaciones que estan a la altura del relato.

¿ve porque no toco tango? Quiero llegar a ser un viejo cobarde

slds
W

14 de junio de 2007, 12:57  


Blogger T O N T A M E N T E ha dicho...

Cuente la verdad,Don Chester.

Digale a la gente que el Dávila peló la 38 y cagó a cohetazos al Loco...

14 de junio de 2007, 14:31  


Blogger Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario ha dicho...

Felicito a autor, fotógrafa e ilustrador. Leo, miro y termino tarareando una melodía que no sé; y siento nostalgia de un tiempo y lugar que no viví.
Eso les debo.

14 de junio de 2007, 21:15  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Díganme, ¿de qué planeta son ustedes que se tomaron el tiempo de leer un relato de cuchillos a media semana?

Creolina: De las tres felicitaciones yo agarro 1 y paso las otras 2.

Alejandra: Gracias! Hubo una buena comunión entre texto/fotos/dibujo.

Verloc: Un poco me acordé de usted al escribir esto. No sé por qué.
Ni tuve que sobornarlos, les conté la idea y se prendieron enseguida. Incluso ellos ya habían hecho su parte y yo todavía no había empezado con la mía. Es gente con buena onda.

Diego.:Yo le recomiendo a Anai le, lástima que hace unos días que no aparece.

Weltklang: También hay un guiño a otro escritor argentino. Al que lo descubra, la gloria.

Diego: Es posible. También puede ser que él o el loco hayan salido corriendo. Pero éste era un relato sobre los lugares comunes del tango, así que para mí, hubo cuchilleo nomás.

Eleuterio: A mí me pasó lo mismo mientras lo escribía. Ayuda mucho el dibujo de Fantoni. Mi mayor temor con este texto era que no se leyera tarareando una melodía.


Gracias a todos.

14 de junio de 2007, 21:29  


Blogger Baterflai ha dicho...

Respecto a la réplica a Welt: no estará ud. hablando de "Hombre de la esquina rosada", verdad?
El caso es que vivo ahí ahí de lo que Borges en ese cuento denomina "la laguna de Guadalupe" en ese mismo cuento.

O_o

14 de junio de 2007, 21:44  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Bonita: Usted acertó acerca del otro autor, pero demasiado pronto. Así no vale. Tuve que suprimir el comentario para que puedan jugar otros lectores.
Pero es ése que usted dijo.

14 de junio de 2007, 22:02  


Blogger DIEGO. ha dicho...

El hombre de la esquina rosada, de Jorge Luis Borges, escritor.

Ese texto me recordó el suyo, que por cierto, omití elogiar, solo para no redundar con el resto de mis compañeros comentaristas.

Un Abrazo Chester.

14 de junio de 2007, 22:05  


Anonymous Anónimo ha dicho...

iupiiii! la gloria pa´mi! la gloria pa´mí!
Bonita Pietila

14 de junio de 2007, 22:11  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Mmhhh... En realidad yo me refería a otro escritor. Así como hay un guiño al cuento "Sur" de Borges con lo de Dahlmann, en el nombre de uno de los personajes hay otro a otro escritor.

Es difícil. Bonita debe haber terminado de leer el libro recién, si no, no entiendo cómo lo adivinó.

Pistas:
-Es el nombre de uno de los personajes.
-El escritor es argentino, pero no es Borges.

14 de junio de 2007, 22:23  


Blogger Weltklang ha dicho...

Creo que el cuento de Borges protagonizado por Dhalmann era Sur. Sin embargo noto en el relato de Chester algunos elementos de La noche de los dones.
Respecto del otro escritor, ni noticias. Se esconde bien el guacho.

slds
W

15 de junio de 2007, 11:12  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Por si todavía hay alguno interesado en el acertijo:

La dueña de la pensión "La madrileña" en "Rosaura a las diez" de Marco Denevi es la viuda de Perales

Saludos!

15 de junio de 2007, 14:49  


Blogger Wakefield ha dicho...

Disculpe, pero Wakefield soy yo.

18 de junio de 2007, 10:00  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Deje de criticar a otros bloggeros y verá que comenzarán a considerarlo.
Lo último que pretendo es levantarme minas, así que las que estaban esperando que las levantara pueden retirarse.

Verloc, por dos semanas el boliche está en sus manos. Yo voy a aportar una entrega de balconcitos y nada más. Si no se le ocurre nada repatrie (repatríe también vale) la invención del dulce de leche hasta que sus dos neuronas terminen de ponerse de acuerdo.

18 de junio de 2007, 11:11  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Cherchez la femme...

18 de junio de 2007, 11:40  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

¡Anai! ¡Volvió! Yo pensé que se había enojado conmigo. Aunque capaz que sí está enojada conmigo, ya que su comentario es tan ambiguo como la francia toda. ¡Pero volvió!


(Su amigo Arturo ha dejado un comentario en "Equipaje" que yo respondí de metido que soy)

18 de junio de 2007, 12:01  


Blogger Baterflai ha dicho...

Mr. Verloc: soy de su misma opinión. Y (disculpe si suena demasiado pedante) creo que se me nota en lo que hago.

Si ud. se afilia al PRO, lo recontramilcagaré a patadas cuando ande por aquellos pagos. Sépalo.

18 de junio de 2007, 21:43  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Mi querido Chester:

Lo veo improbable porque soy de naturaleza pacífica, pero si algún día llegara a enojarme con usted no le quedaría duda alguna.

Tampoco ojos.

18 de junio de 2007, 22:27  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Si le sirve de consuelo, Verloc, yo leí su comentario.

Es más, comenté su comentario pero no salió.

Quizás dónde andarán ambos.

Si los comentarios son buenos, ¿van al cielo?

19 de junio de 2007, 14:10  


Blogger DIEGO. ha dicho...

Che... será posible...
Yo no sé qué necesidad tienen de inflar vanidades atacándose mutuamente. Disculpen (o no) el atrevimiento, pero me parece que así, distrayéndose entre sus talentos, se bandean para el lado de la idiotez.
Que no sean las mezquindades cotidianas (que todos cargamos con más o menos petulancia)suficientes para separlos y disolver este blog, que no hace falta que lo diga, pero lo digo igual: está muy bien. Y la verdad no importa cómo argumente mi intención de que permanezcan juntos, debería alcanzar con que sepan que es una expresión de deseo, y punto.

Pd: me inspiran puteadas. Pero me las guardo, no sea cosa que me las devuelvan.Y que me vaya a ofender.

Chester, Verloc, les dejo un abrazo.

19 de junio de 2007, 21:46  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

No se preocupe Diego, tenemos diferencias organizativas con el señor Verloc, las cuales sin duda y con seguridad y a la brevedad... no solucionaremos.

Lo peor de todo, no es la pelea en sí, sino que a mi amigo le pico el mosquito moria casán y se le dio por hacer públicos todos nuestros desencuentros.

¡A nadie le interesan nuestras peleas verloc! ¡No somos susana gimenez y huberto roviralta!

Saludos diego, gracias por intermediar.

19 de junio de 2007, 21:58  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

Estos dos son un matrimonio hecho y derecho.

19 de junio de 2007, 22:05  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Con lo de huberto roviralta estuve un poco pasado de moda, no?

19 de junio de 2007, 22:33  


Anonymous Anai Le ha dicho...

No sé si pasado de moda, pero me parece que están faradulizándose.

¿Y si hacemos un reality?

¿Eh?

20 de junio de 2007, 20:22  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Ah, otra cosa.

Muy bueno su desempeño en el discusionismo, pero sáqueme de una duda: las lindas somos mejores que las inteligentes, ¿para qué, por ser?

20 de junio de 2007, 20:29  


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