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martes, 26 de junio de 2007

   Esperando el festejo

(temporada de refritos)


Con Verloc nos dijimos: "Ya es hora de que festejemos algo". Y nos pusimos a pensar qué. Lejos aun de toda cifra medianamente festejable (no sé, 19997 visitas, 751 días, 13331 comentarios), decidimos que fuera la entrada número 50 de este blog. Por cierto, 50 entradas entre dos personas en 5 meses no parece gran cosa, pero, amigos, es lo que hay. Podríamos no haber llegado ni a tres, que tanto.

Como parte de los festejos, y antes de llegar a "The Big Ground 50-fifty", se reeditarán dos artículos que fueron publicados en la época oscura de Nunca hubo una vez, cuando a este blog no lo leían ni nuestras madres. Bueno, ahora tampoco lo leen. ¿¡Por qué mamá, por qué!? ¡Nunca te interesó nada de lo que hice! ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Te odio, mamá!




comodines
Autor: Chester J. Lampwick


Que la vida está llena de complicaciones desagradables no es ninguna novedad y está fuera de discusión. Puede ser que a alguno le parezca obsceno que lo diga alguien que evidentemente no tiene dificultades para alimentarse diariamente y dormir bajo techo en una cama limpia. Parte de razón tiene. Digo parte porque mi cama está limpia sólo a veces. Y cuando llueve mucho me empieza a entrar agua por el techo. Y acá llueve mucho siempre, por eso tampoco puedo lavar las sábanas muy seguido.

Pero aun así, me reservo el derecho a quejarme del insólito despropósito que nos plantea la vida. Y si usted es uno de esos africanos hambrientos que retrata tan bien la National Geographic, quéjese también. Lugar para quejarse sobra.

No sé cómo será su vida, ni siquiera lo conozco, no sé cómo se llama ni nada, pero podría inferir que como muchos de nosotros, pasa el 85% de su tiempo tratando de alcanzar "eso". Eso, lo que sea, lo que nuestra inocente-mente-adulta-pero-infantil nos incite a desear. Póngale el nombre que quiera: amor, dinero, fama, éxito, sexo, trabajo, comida, una cama limpia. Ese eso, como ya habrá notado, parece siempre inalcanzable. Malas noticias: no parece, es. Acéptelo.

Y si usted es creyente, acepte de una vez por todas que el dios (así con minúscula, para acentuar el enojo) que le regaló el “don divino de la vida (sic)” se complace viendo como usted la dilapida tratando de superar las arbitrariedades que él mismo dispone. Si no está de acuerdo conmigo, vaya y récele a su santo preferido para que le ayude a obtener ese trabajo que tanto ansía. ¿Ah, lo consiguió? Seguro que no es lo que esperaba, la paga es mala y el horario peor. ¿Sí era lo que esperaba y las condiciones son excelentes? Lamento decirle que mañana va a recibir pésimas noticias sobre su salud. Específicamente, un piano caerá sobre su cabeza.

¿Está comenzando a indignarse? Bueno, ponga atención a lo siguiente: para algunas personas las cosas son sencillas. Esto es aun más decepcionante. No hacen nada y consiguen todo. ¡Oh, cuánta injusticia! Un consejo: no se enoje con esos afortunados porque también son víctimas de esta cruel perversión. Y esa entelequia a la que su alma le lava las patas, probablemente se divierta viendo como nos agarramos a palazos entre todos.

Y siéntese que no terminé, esto es más grave de lo que parece: ésta podría ser su única vida. Porque no nos engañemos, eso de la reencarnación es medio una pavada, si no mire lo que afirma un consejero espiritual que encontré en el google:

“Discúlpeme hermano pero qué disparate más grande. En este caso, en respeto a quienes creen eso, prometo que la próxima vez que me coma un "taco de carnitas" lo haré con más respeto, no vaya a ser algún conocido de ellos.”

¡Qué desolación! Lo que deseamos no llega nunca, nuestra única vida se escapa, y nuestro creador no nos da bolilla porque está más ocupado que estos señores. Resumiendo: un verdadero desastre. Yo creo que es hora de que nosotros hagamos algo. Me refiero a la raza humana, nada de intervención divina. No queremos milagros raros una vez por milenio, qué solo sirven para santificar a algún ñato. Sólo los humanos, los dioses que miren desde afuera.

Yo he pensado algo que podría mejorar nuestras vidas y me gustaría que discutiéramos su posible aplicación: un sistema de “comodines”. ¿Cómo funcionaría? Muy sencillo, mire:

En un determinado número de veces durante nuestras vidas (creo que 3 estaría bien), podríamos acceder a “eso” que deseamos sin necesidad de hacer ningún esfuerzo. Tenga en cuenta que en este proyecto no habrá intervención divina de ningún tipo, así que no valen pedidos que requieran una solución sobrenatural. Ejemplos de ésto serían: “curarme de una enfermedad incurable”, “convertirme en Pamela Anderson”, “levitar y pintar el techo sin usar escaleras”, “que Marilyn me cante el feliz cumpleaños el próximo año, mientras JFK se pone morado de celos”, etc. Eso es materia de alguna serie de TV o de algún cuento infantil. Esto es otra cosa.

Yo me refiero a lo siguiente: estoy muerto de hambre y no tengo plata ni para pedir que me regalen un pancho. Entonces voy al restaurant que más me gusta y apelo a un comodín para comer como un rey sin dejar siquiera propina. Estoy cursando la Licenciatura en Física y tengo que rendir el final de Mecánica Cuántica II, la última materia que me falta para recibirme. Me presento a la mesa y digo con voz clara: “Profesor Tellechea, no estudié, pero como aun me queda un comodín, apruébeme y dígame Licenciado”. No es válido exigir que el colectivo esté esperándonos en la parada (sería un tanto extraño, ¿no?), pero si estamos muy apurados podríamos parar un taxi y solicitar que nos lleve a dónde sea, sin pagar obviamente. Habría que ser bastante sonso para desperdiciar un comodín en una pavada semejante, pero no es momento para andar juzgando los deseos de otros.

Otra situación (un poco más picante, así que retire a los niños):

- Señorita, no se ofenda pero me gustaría invertir uno de mis tres comodines explorando las vicisitudes de su cuerpo.
- ¡Oh, que altísimo honor! No sabe lo grato que es para mí que alguien me elija como expresión máxima de sus deseos.
- Y si no le parece mal le podríamos rendir honores a sus amigas también. Por los comodines no se preocupe, yo invito.


Nótese lo solidario del sistema: otros nos ayudan a alcanzar nuestros sueños al mismo tiempo que somos vehículo para la concreción de los afanes ajenos.

Creo que esto podría funcionar. Requiere algunos ajustes y la reglamentación de algunas áreas dudosas, en las que puede ser discutible si los dioses intervienen o no. El amor es una de ellas. Al principio difícilmente una persona se enamore de otra por el mandato de una convención. Incluso aquella podría haber entregado ya un comodín de amor a un tercero. O a varios. Pero con un reglamento claro no debería haber problemas. Menos si como sospecho, el 99% de nosotros se habrá gastado sus cartas antes de los 16 años. Y a esa edad, el amor no es una variable que entre en juego.

Mientras escribo esto, trato de imaginar en que utilizaría yo mis comodines. Seguro que uno me lo reservaría, soy odiosamente cauteloso. Para los dos restantes, busco en mi pasado situaciones en las que deseé sin éxito que las cosas se dieran de una manera determinada. Fueron muchas, pero pocas realmente importantes. No es tan difícil darse cuenta. Dos ya los habría gastado. Y tengo muy claro en qué.






Advertencia pro(nada que ver con MM)-participación del público lector: ¿Ustedes en qué gastarían sus comodines? Eh? Eh? Por favor, participen, ¡PARTICIPEN! ¡ACÁ HACE FALTA MÁS PARTICIPACIÓN! ¡POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS! ¡PORQUE NADIE PAR-TI-C-I-PA! ¡ESTE ES EL PAÍS DEL NOTEMETAS!

Advertencia chicanera para motivar la participación del público lector: Claro, cualquier gil les pregunta algo como "Sugus de menta: Sí o no" y ustedes le llenan el blog de participación. En cambio, yo pregunto algo re-profundo y salen todos rajando como vaquitas de san antonio. ¡No quieren pensar! ¡Son unos nenes de jardín que no quieren pensar! ¡Lero, lero, las vaquitas de san antonio no quieren pensaaar!

PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 21:51

30 comentarios:


Anonymous Anai Le ha dicho...

¿En qué?
¡En qué!
¡¡EN QUÉ!!

Pongo uno de mis comodines sobre la mesa con tal de saber.

27 de junio de 2007, 11:43  


Blogger T O N T A M E N T E ha dicho...

Felicitamientos y congratulidades!!!

Pongo mi primer comodín sobre la mesa por Pampita, y el segundo, y el tercero...

27 de junio de 2007, 12:16  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Yo creo saber, al menos uno de los comodines; pero no puedo revelar cosas personales del Sr. Lampwick.

Que buena idea esto de refritar textos viejos, me evita el dolor de tener que pensar durante dos semanas.

¿Qué texto treré de vuelta al mundo de los vivos?

Estoy convencido: ninguno de mis parientes lee este blog. Podría insultarlos a todos tranquilamente.

Chester, yo creo que su madre y la mía se juntan a la hora del té para ignorarnos de a dos.

27 de junio de 2007, 21:07  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Anai: Mi mujer me torturó durante varios días con esa misma pregunta.
¡Son cosas mías!


(entre nos: en una segunda lectura, encontré en el texto varios errores ortográficos que seguramente usted advirtió pero que por gentileza no quiso hacer públicos. Gracias)

28 de junio de 2007, 9:58  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Diego: Eso habría que reglamentarlo, vio. Si no a pampita la vamos a dejar seca.

Yo, que soy muy reglamentarista (en una época mejor, en la que participábamos con Verloc en cierta institución, yo estaba tan obsesionado con los reglamentos que a la noche me despertaba gritando: "¡Estatuto! ¡Estatuto!". Bueno, de esto puede dar fe mi mujer, no Verloc, jejejejejijieje), propondría que uno no puede ser receptor de más de 3 comodines.

No estaría mal, al menos las mujeres no me rechazarían por mi patetismo sino por tener la cuota de comodines llena.

28 de junio de 2007, 10:07  


Blogger DEG ha dicho...

Felicitaciones por los 50 posts, Don Chester... ¡Y hasta los 51 no nos detenemos! ;)

Para mi próximo aniverblog, voy a hacer como hacen las series de televisión ¿Viste esos capítulos donde refritan todas escenas de episodios viejos? Yo voy a hacer un post Ctrl C + Ctrl V con frases sueltas de distintos posts :P

28 de junio de 2007, 10:29  


Anonymous Anónimo ha dicho...

a mí los sugus de menta me encantan. yo no entiendo como hay gente que dice que son feos.

28 de junio de 2007, 11:12  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Los sugus de menta son horribles, un asco.
Vió Chester, lo que pasa por irse por las ramas. En el post anterior yo quería hablar de poesía y terminaron todos comentando "los caballeros del zodíaco".

Con mi primer comodín pediría la revolución socialista y la distribución equitativa de los medios de producción.

Ahhh, estó ya pasó y no funcionó.
Bueno, ya pensaré en otra cosa.

28 de junio de 2007, 11:25  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

ahhh...
"no valen pedidos que requieran una solución sobrenatural".

Entonces quiero un alfajor

28 de junio de 2007, 11:27  


Blogger Weltklang ha dicho...

Comodín 1: todavia no decido, pero estoy entre Emanuelle Beart y Gwynette Paltrow. (para siempre, aún contra su voluntad)
Comodín 2: me presento en la agencia Koenigsegg mas cercana (Zurich) y digo "ese, el azul"
Comodín 3: (es estrictamente necesario) con Gwynette Paltrow o Emanuelle Beart en el asiento del acompañante del Koenigsegg, -llene el tanque por favor, cobrese del comodín.

slds
W

28 de junio de 2007, 11:34  


Anonymous Anai Le ha dicho...

No se puede, Chester.
El comodín que puse sobre la mesa es de ADAMANTIUM y, según el estatuto, TIENE QUE responder.

28 de junio de 2007, 12:59  


Blogger Noctiluca ha dicho...

Bueno todavía no lo leí porque es muy largo. Pero 10 entradas por mes me parece MUCHISIMO! aunque sea entre dos.

Vengo medio confundida sin saber si Wakefield y Mr. Verlock son la misma persona.

Saludos

28 de junio de 2007, 13:31  


Blogger Baterflai ha dicho...

A mí no me cerró nunca eso de dios y el libre albedrío.
Muy sádico habría de ser el chango que nos hiciera vivir semejante vida, con el solo objeto de ver cómo nos la va cagando día a día, con algunita alegría esporádica como para que no nos hagamos ateos.

Un comodín tengo clarísimo en qué me lo gastaría: quiero estudiar para recibirme y ejercer en paz, pero sin el agotamiento que me produce ocuparme al mismo tiempo de todo lo demás.
Sí: quiero que se me declare patrimonio cultural de la humanidad y se me permita vivir y hacer lo que se me antoje con tal de seguir estudiando. Quiero un comodín que me man-tenga. Yo cómoda, viva el comodín. Pero basta de no dormir para estudiar, vivir entre mugres porque no hay tiempo de lavar ni un puto plato, y de caer a cumpleaños con las manos vacías porque no tengo un mango.

Ya con ese, tengo un comodín usado.
Y encuentro que también me habría gastado un comodín, o dos, pero los habría utilizado poco sabiamente. O no. Hay cosas que requieren de mucho valor para usar un comodín.
Creo que uno lo habría invertido para obtener la sabiduría necesaria para tomar la decisión correcta, no para evitarme el disgusto.

Mierda, me hacen pensar, los odio.

28 de junio de 2007, 15:26  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

Qué odiosamente cierto lo suyo, Don Chester. Sabe? a propósito del ejemplo del que se quiere recibir de Licenciado, le cuento que durante un tiempo después de recibida soñé que iba a rendir mi última materia y me comunicaban que me faltaban dos más...asique sí, yo hubiera usado un comodín el día que rendí la última materia, para no rendirla. O tal vez usaría mi comodín para cambiar algo del pasado: no rendir nada en absoluto, incluso no empezar siquiera una carrera universitaria.
Hay un comodín que sería obvio usar pero yo no lo usaría nada en absoluto: parir sin dolor. Y no es de héroe: parir me gustó. He dicho. Y que alguien me venga a retrucar.

28 de junio de 2007, 16:02  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

Largue prenda Chester y cuente en qué usaría sus dos comodines. ¡Participe!

28 de junio de 2007, 16:02  


Anonymous Anai Le ha dicho...

¿Los comodines tienen fecha de vencimiento?

No hay nada en que quiera usar los dos que me quedan.

¿Los puedo vender?

¿Permutar?

¿Regalar?

¿Puedo usar mis comodines para impedir que actúen los comodines de otros?

¿Puedo poner mis comodines a disposición de una noble causa ajena?

¿Los comodines se pueden usar sólo para el bien?

¿Quién va a determinar qué es el bien y qué el mal?

¿Y si no estoy de acuerdo?

¿Habrá Corte de Apelaciones?

¿Se sancionará el tráfico de comodines?

¿El radio de acción de mi comodín termina donde comienza a actuar el de otro?

¿Y si se intersecan?

¿Si me roban un comodín puedo llamar por teléfono a alguna parte que se encargue de anularlo y luego de darme otro?

Me parece que hay mucho paño que cortar.

28 de junio de 2007, 18:23  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Otra cosa:

¿¿CÓMO ES ESO DE QUE A LOS 16 EL AMOR ES UNA VARIABLE QUE NO ENTRA EN JUEGO??

Yo a los 16 YA estaba enamorada.
Y todavía.

No del mismo individuo, claro.
Eso más que amor sería miopía.

28 de junio de 2007, 18:32  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

Sí, la verdad que yo también a los 16 también me había enamorado ya, y desenamorado y vuelto a enamorar.

28 de junio de 2007, 19:10  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

No puedo ver el partido porque solo lo pasan por cable. Acá estoy, como un boludo mirando la pantalla de clarin.com a ver si actualizan.
Mi comodín para ver los partidos ya lo gasté en el alfajor.

28 de junio de 2007, 23:01  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

DEG: ¡Gracias por pasar! Supongo que para alguien que escribe 50 post por semana este festejo le debe parecer un poco ridículo.

Verloc: Para el alfajor, espérese hasta octubre que por €0.25 los soluciona. Y por lo del partido no se amargue: no se perdió gran cosa. Yo en su lugar antes que darle F5 a Clarín, habría escuchado a Víctor Hugo.

Yo no sé de qué se quejan nuestras madres. Si somos un pan de dios.

Weltklang: ¡Esos comodines sí que están bien gastados!

Noctiluca: Ve? Por escribir tan largo es que apenas llegamos a 50. Si este texto daba como para 5 entradas...

29 de junio de 2007, 9:54  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Anai: Esto lo escribí días después de no presentarme a un final. Mi carrera universitaria, que de a poco va concluyendo, fue muuuy dolorosa para mí, con sucesivos abandonos y reincorporaciones. Y ahora que está por terminar, y que sólo me falta rendir una materia de las difíciles (ésa a la que le esquivé el bulto en marzo) más de una vez deseé presentarme a la mesa y que el profesor me mirara y me dijera: "no me digas nada, estás aprobado".

¿Conforme o también quiere que le cuente el otro? Ése sí que no.

Ya mismo llamo a la conformación de una Comisión Arbitral para que empiecen a trabajar en todas las dudas que usted plantea. Mientras tanto, arréglese con esto:

No
Ni se le ocurra
No
No
No
Asamblea
Estatuto
Comisión Plenaria
Protocolo de funcionamiento

Haga lo que le parezca mejor.

29 de junio de 2007, 10:03  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Bater: ¡Compañera de estudios! Estamos en la misma. Y sí, se va a dar mucho el malgaste de comodines. Mire, Verloc gastó uno en un alfajor... Es tentador.

Mona Lisa: Veo que el síndrome de la última materia no lo tengo yo solo. ¿A usted la universidad le dolió tanto como a mí? ¿Sintió en un momento que ya estaba, que había hecho todo el esfuerzo necesario, que por qué no le daban el título y ya?

Lo de parir sin dolor ya existe: se llama anestesia peridural o algo así.

Una pregunta: ¿Usted no era colaboradora de este blog? Póngase a escribir a ver si para los próximos 50 tardamos un poco menos.

Anai y Mona: A los 16 no es amor, es curiosidad.


Chau. Me voy a estudiar.

29 de junio de 2007, 10:15  


Blogger Weltklang ha dicho...

Vio Chester? yo, con tres comodines soy como un chico de 16 años.
Aproposito ¿se pueden usar en el casino?

29 de junio de 2007, 10:19  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Entonces sigo curiosa.

29 de junio de 2007, 12:34  


Anonymous Anónimo ha dicho...

Me he encontrado en situaciones eufóricas que me llevaron a decir cosas como "¡Dios, quitame un año de vida pero que no me meta este penal!", nomás jugando al Winning Eleven.

Se dará cuenta de que me paso los comodines... bueno, me los paso.

(Mantis)

29 de junio de 2007, 12:46  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

El Winning Eleven...
Se acuerda Verloc?

Por favor, haga click acá. Es lo que le espera cuando venga.

29 de junio de 2007, 18:58  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Qué cruel lo de los alfajores.
¡Qué partidos al winning eleven!; creo que tenemos este blog porque no podemos jugar al winning eleven (de momento).
¿Hay alguna razón para no quedarse todo el dia jugando y tomando cerveza?.

29 de junio de 2007, 19:07  


Blogger cieguito ha dicho...

interesante concepto el de los comodines. yo en la canasta (tradicional o uruguaya) acostumbro a guardarlos para tapar el pozo. creo que haría lo mismo si tuviera estos tres que vd propone.
las peores desgracias están por pasar.
jamás lo usaría para forzar un encuentro amoroso, porque supóngase que el momento sustraído al orden natural me llegara a parecer sublime, me gastaría los otros dos en las noches siguientes. y adiós mis poderes por tres polvos.

2 de julio de 2007, 18:01  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

La necesidad tiene cara de comodín, cieguito. Ojo con guardar, que al que guarda, la tumba lo atrapa. Usted conocerá la fábula del niño que no quería estrenar sus zapatos nuevos. Cuando se decidió a usarlos, salió a la calle y lo atropelló un trolebús.


Siempre relacioné el juego de la canasta con viejas y con té. No sé por qué.

3 de julio de 2007, 14:04  


Blogger cieguito ha dicho...

si es arriesgado el avaraje, pero no puedo con mi murphismo de que todo va a salir peor.

justamente la jugaba con mi abuela y sus hermanas mientras tomábamos té con leche, con bizcochuelo. y es un lindo juego, la verdá.

3 de julio de 2007, 14:30  


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