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miércoles, 12 de septiembre de 2007

   Cuestiones diversas de importancia dudosa

Presento a continuación la segunda entrega de Cuestiones diversas de importancia dudosa. Para hacer de esto un blog interactivo y redituable, los estimados lectores deberán decidir mediante un complejo y costoso intercambio de llamadas telefónicas cuál de todas estas cuestiones les parece la más importante. Aquélla que resultare elegida, será traducida al arameo antiguo y enviada para su publicación en la revista "El mesopotamio".

Suerte.






Cuestión 1: El perro que casi casi era la muerte

Anoche me siguió un perro. No es la primera vez que me sucede. ¿Les cuento? Miren, diariamente camino ida y vuelta a la facultad, unas 35 cuadras -70 en total- casi en línea recta. Esto último no es un detalle menor, luego volveré sobre él. O no. No sé, lo voy a pensar bien. ¿Por qué camino? Básicamente por una o dos razones: no tengo auto. Esto no impide que a veces, cuando intento hacerme el galancete con alguna jovencita, le pregunte si la puedo alcanzar hasta algún lado. En general, me dicen que no. Es que la diferencia de edad y mis carpetas con motivos de The Silence of the Lambs las asusta un poco. Pero juro que no quedaban otras en la librería, era Lecter o High School Musical. Esto en realidad que parece malo, es en definitiva bueno, ya que como recordarán, no tengo auto. ¿No lo recuerdan? ¡Pero lo dije hace poquito! Bueno, presten más atención. Continúo: cuando alguna me dice que sí, intento por todos los medios disuadirla, señalándole muy especialmente los peligros que implica subirse al auto de alguien que ilustra sus carpetas con fotos de un loco comegente. Las más audaces, las que no tienen ganas de volverse en colectivo o las que no saben quién es Lecter, insisten. En esos casos, elijo un auto al azar (preferentemente uno "canchero") y haciendo visibles alharacas sobre algún desperfecto mecánico, salgo disparado hacia mis 35 cuadras. Jamás me siento tentado a mirar hacia atrás. No tendré auto ni el don de la música, pero en eso soy mejor que Orfeo.

No sé como lo hacen ustedes, pero yo camino de una forma muy peculiar: moviendo los pies uno a la vez. Primero uno y después el otro, repitiendo esa secuencia hasta alcanzar mi meta. Siempre a una misma -alta- velocidad, a la que yo denomino "crucero". También me gusta pasar gente que va caminado delante de mí, simulando ir en el auto que -como ya dije- no tengo: con mis brazos extendidos en forma paralela al piso (o al cielo, depende) y moviendo un volante imaginario. A veces hago ruido de motor, pero bajito porque me da vergüenza.

Anoche, les decía, un perro se unió a mi caminata nocturna. No lo noté de inmediato, sino varias cuadras después, cuando el comportamiento del perro se volvió irrefutable. Al llegar a una esquina, si el semáforo estaba en rojo, el perro se sentaba a mi lado. Yo cruzaba de vereda, él cruzaba también. Si entraba a un kiosko a comprar golosinas, me esperaba en la puerta. En una cuadra inició una pelea con otros perros y mientras los dueños de éstos me increpaban malamente (creyeron que el perro era mío), aproveché para apurar el paso con el objetivo de desprenderme de esa compañía no solicitada. Pero el perro abandonó de inmediato la trifulca y se acomodó de nuevo sobre mis huellas. Sin que fuera parte de mi recorrido, crucé de nuevo, el perro me siguió. Luego caminé más despacio, dejando que él se adelantara. Al llegar a una esquina, y aprovechando que no me estaba mirando -porque cada tanto volteaba para confirmar que yo seguía ahí- doblé. Y volví a apurar el paso deseando que ese perro negro del infierno -creo que es la primera vez que menciono que era negro, pese a lo importante del dato- no descifrara hacia donde había ido. Caminé marchoso, casi corriendo o corriendo. En un momento creí que por fin me lo había sacado de encima, que había logrado desorientarlo. Pero apenas media cuadra después sentí ese tiqui-tiqui delator, los pasos de la muerte acercádome el segundo final. Tiqui-tiqui-tiqui-tiqui-tiqui-tiqui. A esta altura ya no tenía dudas, ese perro era la muerte que venía por mí. Intenté otras engaños similares, el perro negro, que ya sabía que yo sabía, no cayó en ninguno. Desconfiado se pegó firme a mis pies y tomó las riendas de la caminata.

¿Tienen miedo? Yo también. Y eso que no les conté que como de repente y sin que mediara razón, la calle quedó vacía de gente. Ni que las persianas de las casas se cerraban violentamente a mi paso. Ni de los buhos bufando ni de esos pájaros que hacen uuuuuu-uuuuuu-uuuuaaaa, uuuuuu-uuuuuu-uuuuaaaa. Ni de la leve ventisca. Ni de ese cielo pleno de luna que sucumbió sin dar pelea ante la oscuridad más profunda. Y también podrían pensar que en realidad yo estaba siguiendo al perro, o que yo era la muerte para el perro, o que yo era el perro o que todos estábamos muertos. Les dejo las distintas posibilidades de final abierto planteadas.

Durante una cuadra obedecí. "No es la muerte", pensé, "no es la muerte", "es sólo un alma perdida que tiene ganas de sentirse acompañada por un rato en esta noche fría de invierno". La idea de que fuera un alma perdida también me asustaba mucho, no sé por qué se me ocurrió pensar eso. Podría haber pensado que sólo era un perro perdido que buscaba nuevo dueño. Pero ahora es fácil decirlo, lejos del pánico y del encierro. Decidí que lo menos que podía hacer era encararlo y preguntarle. Me detuve, miré fijo a esos ojos negros de perro negro y dije:

- Decime, ¿sos la muerte que me viene a buscar o un alma perdida que tiene ganas de sentirse acompañada por un rato?
Carraspeó aclarando la voz.
- No, soy un perro que busca nuevo dueño.
- Ah -dije-. ¡Mirá que me asustaste! ¿Pero sabés qué? No me gustan los perros. Así que chau.
- Chau.

Estiré mis brazos, puse primera y salí haciendo un ruido que levantó las persianas y despertó a la luna. Ya era tarde para vergüenzas.


Cuestión 2: Being Felipe Pigna

Odio a Felipe Pigna. Aun no tengo definido el por qué, pero tengo varias opciones que estoy analizando. Podría ser que me molestase su omnipresencia; el tipo está en todos lados: en la radio, en la tele, en los diarios, en la biblioteca, en las librerías, en su casa. Me parece que tampoco me cae bien su pertenencia a la "Raza de los tipos que se parecen a Nik". Ninguno de esa raza me cae bien, Felipe Pigna no es la excepción. Aunque a decir verdad, mucho no se parece. Menos fastidio me causan los títulos de sus obras "Algo habrán hecho", "Lo pasado, pensado" o la grandilocuente trilogía "Los mitos de la historia argentina". Su sociedad con Pergolini -otro personaje que odio- me genera malestar endoestomaencefalocal. Bah, un malestar general. Eso de convertir a la historia en una comedia de enredos, divertida y amena y fácil de leer en la playa, me da -sigo sin saber por qué, a mucha gente le parece bien "desacartonar la historia y bajar a los próceres del bronce"- un cosquilleo incómodo, un picor de piojos y de pulgas que me tira en la cama y me deprime. Me parece (creo, no estoy seguro) de mal gusto que exhiba las intimidades de los personajes históricos, como si la historia pudiera reducirse a un programa de chimentos de media tarde. ¿O acaso hay diferencias entre contar las múltiples y concurrentes aventuras amorosas de una modelo y las de Belgrano? Pero más me molesta su linealidad, su tendencia al exagerado simplismo, su "somos esto por aquéllo" y toda esa lógica cartesiana.


Ayer, mientras me lavaba las manos en el baño de mi casa, me miré al espejo y pensé: "Es todo un símbolo del poco valor que le damos a la educación que el día en que se conmemora la muerte de Sarmiento no sea declarado feriado nacional."

Y me sentí el más Pigna entre los Pigna.


Cuestión 3: Si eres tan bueno, educa a mis hijos.

Mi nena, la locurita más hermosa de mi vida, entró hace unos días, en la fascinante etapa del "¿qué és?" Con sus dos años y medio es normal que todo le produzca curiosidad. "A esta edad, es como una esponja" nos dijo la psicopedagoga. La psicopedagoga que me está ayudando con mis problemitas de atención. Anoche, por ejemplo, creí que la muerte me seguía en forma de perro.

A los dos años y medio de vida, los padres son para los niños sus dioses, quienes todo lo pueden y todo lo saben. Y nos cobran con preguntas los papi y los besos. Aun faltan más de 10 años para que nos odien y nos vean como su principal fuente de infelicidad. Por ahora, somos su principal fuente -y la más confiable- de conocimientos. Ya lo decía aquella vieja canción:


"En varios lugares, me contó mi tía,
sale el sol de noche y la luna de día.
Y mi tío dijo que no puede ser,
si no lo averiguo, no voy a saber.

Mejor será, mejor será que le pregunte a mi mamá, a mi mamá, o a mi papá, mejor sera, mejor será..."


Los tíos no saben nada. Los papás, sí.

"Un tractor", "una etiqueta", "un semáforo", "un aparejo potencial", "una máquina maligna para conquistar el mundo". La lista podría ser interminable, considerando que a cada respuesta le sigue otra pregunta sobre términos utilizados en las respuestas y no definidos previamente. Salvo que realmente seamos dioses (cosa que aun no decidí), la paciencia en un momento se acaba y deja su lugar al apático "No sé". Y es en ese momento en el que nuestros hijos empiezan a recorrer -aun sin saberlo- el camino de la desilusión.



Hace algunos años, en un festival de cine, vi "Um Filme Falado" una película del portugués Manoel de Oliveira. No les voy a contar la película. Sólo que trataba sobre una madre -profesora de historia- viajando en un crucero por el Mediterráneo con su hija. Entre que la mujer tenía muchas ganas de explicar y que la nena no paraba de hacer preguntas, la mitad del cine se vació antes del final. Yo -fiel a mi regla de oro "si se paga, se come"- aguanté firme en mi asiento. La película no es que era mala, pero en un festival uno ve tantas que se vuelve un crítico cruel, más si son las dos de la tarde y una nena lleva como una hora preguntando "¿Y esto qué es?" "¿Y esto qué es?" "¿Y esto qué es?" "¿Y esto qué es?" ¿Y ESTO, QUÉ ES MAMÁ?. Entre los pocos que no habíamos desertado, se había formado una especie de comunidad, como ésas en las que sus integrantes se dan fuerzas para superar un momento difícil. "Vamos pelado, que falta poco", "Fuerza vos el de remera piqué azul", "No te nos caigas ahora, rulos" "¡Despertate, amarillo!".

Aguanté, aguantamos. Y aun hoy, mucho tiempo después, me emociono al recordar los aplausos rabiosos y los gritos de alegría que produjo el final de la película, cuando el barco estalla en diez mil pedazos con la pendeja hinchapelotas y su mamá sabelotodo adentro.

Qué lindo es el cine.




....................................................................................................................
Las fotos de las cuestiones 2 y 3 me pertenecen, por lo que si lo desean, pueden robárselas.
La foto 2 ("Yo la tengo más grande") no está retocada con ningún programa de edición y forma parte de la colección Dos mil sietes . La foto 3 está retocadísima con todos los programas de edición y con los que no son de edición también.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 21:48

28 comentarios:


Anonymous Lale ha dicho...

Pues... yo diría que, para regocijo de los lectores de "El Mesopotamio" (un nombre que-no sé por qué estúpida razón- me provocó un ataque de carcajada), se pueden reducir las tres cuestiones a una:

Digamos que el perro negro que lo seguía no representaba su inevitable fin, sino que era nada más ni nada menos que... Felipe Pigna (total, ud ya aclaró que el tipo es omnipresente). Y que la razón del acoso callejero era para invitarlo a ver una película sobre una pendeja preguntona y su mamá condescendiente. Y que por esta razón, ud ahora lo odia aún más.

No?

13 de septiembre de 2007, 16:45  


Anonymous lale ha dicho...

Ah... y ¿por qué el perro negro parece la sombra chinesca del cuervo de poe? (me adelanto a su hija, que probablemente haría la misma pregunta)

13 de septiembre de 2007, 16:59  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Siga adelante sin mí. Otro día le comento.
I'm down.
I'm down, down.
I'm down doo bee doo down, down...



(Por supuesto que esa genialidad no es mía, sino del papá de Garfield.)

13 de septiembre de 2007, 17:28  


Blogger cieguito ha dicho...

lo más importante es que ese perro consiga un dueño, porque si no va a venir el nariz con patas de la pantera rosa, lo va a catchar con una red y lo va a meter en esa camioneta que dice "dog catcher"

13 de septiembre de 2007, 18:37  


Blogger DEG ha dicho...

Si el perro es la muerte, mandáselo a Pigna ;)

14 de septiembre de 2007, 10:05  


Blogger DEG ha dicho...

Si el perro es la muerte, mandáselo a Pigna ;)

14 de septiembre de 2007, 10:05  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Quiero distraer un segundo la atención de la distinguida concurremcia.

Señoras y señores, estamos en presencia del único, repito y elevo un poco el volumen, del ÚNICO blog que no se contenta con sólo hablar -sí, alguna vez tienen que haberlo hecho- a favor de la conservación del patrimonio cultural, sino que realiza acciones con-cre-tas en este sentido.

...porque los balconcitos montevideanos están mantención, ¿no?

14 de septiembre de 2007, 12:08  


Blogger gabrielaa. ha dicho...

la más importante, decididamente, es la cuestión del perro. Pigna NO ESISTE, MENTENDÉS. y las nenas, por suerte, crecen, y no te preguntan ni la hora.

14 de septiembre de 2007, 14:06  


Blogger Mantis ha dicho...

Este es el artículo que más me ha gustado, de todos los que tiene el blog.

Pigna, por otro lado, no tiene la culpa de nada. Es tan sólo un mercenario más, al que yo también golpearía, pero la culpa es de toda esa generación que se crió sin comprar el Billiken. De todo lo que cuenta, yo ya me había enterado cuando era purrete...

Mi prócer preferido -le respondo- es precisamente Sarmiento porque no sólo era (y es) uno de los mejores escritores argentinos, sino que también mandó a matar un montón de indios. Roca es un groso, es nuestro Clint Eastwood. Y tercero, viene Belgrano, que fue el primer Uusario Legítimo de armas de fuego en la Argentina.

(el otro día en la ExpoArmas casi compro, junto a mi novia, una divisa punzó original, enmarcada, en perfecto estado de conservación. "Pedacito" de historia aunque sea yo Unitario)

Y sí, si se paga, se come.

15 de septiembre de 2007, 10:51  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Lale: Yo no sé si a los lectores de "El mesopotamio" les dará regocijo que usted se ría del nombre de su revista. Espero no tener problemas con tan importante publicación.

En cuanto a su teoría, el historiador de moda es tantas cosas que bien podría ser un perro. ¡Si hasta durante un tiempo fue Jorge Lanata!

15 de septiembre de 2007, 21:11  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Cieguito: No se preocupe que esa red seguro está rota.

DEG: Una vez me parece bien, ya dos es como un exceso. Pero más vale que sobre muerte y no que falte. No hay nada peor que quedarse a medio morir.

Anai: Los balconcitos orientales regresan la semana que viene. En realidad los publiqué porque no sabía si iba a terminar de escribir esto y 10 días sin actualizar ya me parecía demasiado, incluso para este blog.

Su comentario, como es costumbre, redunda en creatividad y exquisito humor. ¡Pero deje de dar vueltas y póngase a leer el choclón que escribí!

15 de septiembre de 2007, 22:42  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Gabrielaa: ¡Eso! ¡No essistiss, Pigna! ¡Aguante Hobsbawm! ¡Ése sí es un historiador! ¡¡Vos sos un pasquinero!!

Ahhh.

Mantis: Recién vi en TVR lo de la ExpoArmas. Un señor explicó con mucha precisión cómo deshacerte de un ladrón que entra a tu casa y no terminar preso.

La regla "si se paga, se come" es la columna vertebral de nuestra organización familiar. Y si no se come, se pide al mozo si lo puede poner en una bolsa para llevárnoslo.


Gracias y saludos a todos.

16 de septiembre de 2007, 0:29  


Blogger Corvina ha dicho...

Cuestión 1:
Pero Chester... si el perro le habló, seguro que era el Mendieta. Se habrá quedado dormido en una carbonería, criaturita 'e Dios.

Cuestión 2:
Piña, no esistís.

Cuestión 3:
NS/NC

Lo que no entiendo es cómo se saca de esto un blog interactivo y redituable.

Cómo me suscribo a "El Mesopotamio"?

16 de septiembre de 2007, 13:04  


Blogger cieguito ha dicho...

sarmiento, bueno, un proyanqui al que hay que reconocerle algunas cosas...... pero roca? no expongo lo que pienso porque me da miedo que el sr mantis me "mande matar".

17 de septiembre de 2007, 16:01  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Estimado cieguito, por favor indíqueme su e-mail (o escríbame a nuncahubounavez@gmail.com) que debo consultarle algunas cosas.

17 de septiembre de 2007, 16:07  


Blogger Dr. John Wolfskehl ha dicho...

Es sólo para que no se preocupe, Chester, no me morí, sólo dejé de vivir, es decir, estoy trabajando mucho.
Por lo demás, me gustó el post.
Muy bien 10, Felicitado, ¡¡¡Sigue así!!!

18 de septiembre de 2007, 16:29  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Estoy leyendo el texto este.
Que largo, che. Aunque parece interesante. Que divertido el del perro.
¿Quién es Felipe Pigna?
La verdad que todo muy bueno.
"la locurita mas hermosa de mi vida" ¿no es un poco cursi?
Pero bueno, los papis son así.
Me gustó de todas formas todo, menos lo de Pigna, porque no lo conozco.

19 de septiembre de 2007, 7:06  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

¡Reapareció Verloc!

¡Y de mal humor!

¿Por qué me va a pelear ahora? ¡Ya la saqué a Bestiaria de los links y ella a nosotros!

Felipe Pigna es el historiador de moda. Escribe libros y tiene programas en la radio y en la tele. Pero como aseguran algunos comentaristas: ¡Piña no esistissssssssss!

Saludos Verloc.

19 de septiembre de 2007, 10:04  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Corvina: La verdad que yo tampoco. Pensé que con una votación telefónica me iba a llenar de plata, aunque hasta ahora no llamó nadie. Sí tocaron el timbre, pero era una Testigo de Jehová.

Voy a tener que hablar con la gente de "El mesopotamio".

Wolfskehl: ¿Para qué trabaja tanto? No necesita todas esas cosas que compra. Ni su jefe tampoco.

¿Va a actualizar su blog algún día?


Saludos a todos

19 de septiembre de 2007, 10:07  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Está bien, Chester, pero conste que comentaré bajo presión.

Cuestión 1
Vea el asunto a través del prisma adecuado: usted resultó atractivo para ese perro.

Cuestión 2
No me interesa.

Cuestión 3
Permítame abusar de su tiempo porque ilustraré mi comentario con una anécdota.

Estábamos tendiendo la ropa con mi hija -que a la sazón tenía más o menos la edad de la suya- un día de verano en que yo jugaba a ser Mamá Ingalls (juego que consiste básicamente en preparar mermeladas y vivir con la menor cantidad de tecnología posible por, mmmm... digamos unos 15 minutos).
De la ropa, que por supuesto no había pasado por la secadora, comenzaron a caer gotas de agua, cosa que mi hija no había visto antes y, como no, la instó a preguntar "¿qué son esas gotas?"
Antes de contestarle pensé: "Hum... o a esta niñita le faltan gramos para el kilo, cosa que descarto de plano porque su padre fue puntaje nacional en matemáticas en las pruebas de selección para la universidad, o mis respuestas no la satisfacen porque hace apenas un rato ya vimos in extenso los temas 'agua' y 'mojado'.
Entonces fui poseída por el espíritu de Sócrates, ya que me dije mentalmente (todo esto en una milésima de segundo; yo pienso rápidamente): "Ajá, si los niños tienen más neuronas que los adultos, hagamos que funcionen las de mi adorada criaturita porque yo estoy un poquito hasta acá con sus preguntitas".
Y ahí nomás le lancé a quemarropa "¿tú qué crees que son?"
Su respuesta me dejó turulata hasta el día de hoy:
"Las gotas son las lágrimas de la ropa."

A partir de ese momento, una particular mayéutica habitó entre nosotras.

19 de septiembre de 2007, 19:39  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

No estoy de mal humor, sinceramente me gustó el artículo.
Sí confieso que esto de los papis y mamis (ahora se sumó anai le) me parece un poco cursi.
Los niños son como animalitos, actuan por instinto; hasta los 7 u 8 años no pueden jugar a la Playstation decentemente. A mi los niños no me conmueven, que se yo.

20 de septiembre de 2007, 10:14  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Anai: Usted es la culpable de que desde ayer torture a mi nena con "¿tú qué crees que son?". Si le saco alguna respuesta interesante le aviso. El temita del "tú" la desconcierta un poco, pero ya se va a acostumbrar. Saludos a usted y a su hija.

Verloc: ¡Pero en mi relato festejo que una niñita preguntona vuele en mil pedazos! ¡Eso no tiene nada de cursi! ¡Podría ir preso por hacer apología del infanticidio!

Saludos Verloc.

20 de septiembre de 2007, 11:04  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Ah, y si esto le parece cursi, le cuento que vamos a tener otra nena.

Así que empiece a vomitar desde ahora.


En otro orden de cosas: muy linda la llegada de la Vuelta de España a Granada. Me trajo buenos recuerdos.

20 de septiembre de 2007, 11:22  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Che, me quedo una semana más en argentina.
6 en total

20 de septiembre de 2007, 19:45  


Blogger cieguito ha dicho...

verloc: puede aprovechar las semanas y tener un hijo

20 de septiembre de 2007, 20:15  


Anonymous Anai Le ha dicho...

Chester, ¡agasaje a Verloc en mi nombre e invítelo a comer al Mejor restorán de Mar del Plata!

Ojo, dije en mi nombre, no a mi cuenta.

21 de septiembre de 2007, 14:59  


Blogger cieguito ha dicho...

con unas pechugitas de torombolo me parece que a verloc lo cocinamos

21 de septiembre de 2007, 15:19  


Anonymous Anónimo ha dicho...

Hola. Es mi primera vez en esta página. Coincido con la visión que tenés sobre Pigna. Yo no diría que lo odio, porque eso sería darle mucha importancia, directamente lo ignoro. Pero sí es cierto que su visión simplista de la Historia es sumamente irritante. Analiza el pasado por el presente, y la Historia no es eso, todos eran corruptos, entonces hoy somos corruptos. Felipe, Felipe, con los muy buenos trabajos que hay sobre los temas que vos tratás se te ocurre hacer semejante cosa?? No me parece eso bien, digo respetando a Halperín Donghi, a J. C. Chiaramonte, a Gelman, Míguez y tantos otros. Mitos? Un mito es de dónde Pigna saca la información que afirma con una veracidad sorprendente, datos que absolutamente nadie sabe si son ciertos. Reducir la Historia a una novela divertida y sencilla no es serio!!

25 de septiembre de 2007, 12:18  


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