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viernes, 5 de octubre de 2007

   Tengo que darte una noticia

La forma en que mi mujer y yo nos enteramos de que íbamos a ser papás, no tuvo nada de peliculesco. Adoctrinado por Hollywood, creía que llegado el momento, mi mujer iba a estar esperándome que volviera del trabajo, inquieta y miedosa por una estela en el vientre que no sabía cómo sería recibida.

- Tengo que darte una noticia. Sentate. ¿Estás cómodo?
- Sí, sí. ¿Qué pasa? No me asustes.
- Es algo hermoso. Vas a ser papá.
Desconcierto, llantos y -por qué no- algún desmayo.

No puedo imaginarme cómo el hombre podría no estar al tanto. ¿Acaso ve a su mujer una vez cada dos meses? Y la mujer, ¿Por qué se enteró sola? ¿Por qué no esperó a su pareja para confirmar el embarazo?


Tengo un atraso de dos días, tres, cuatro, si no te viene el lunes nos hacemos el test, no me vino andá a comprar el Evatest, sale muy caro mejor compro un genérico mirá si gasto 30 pesos y es no, bueno no seas rata, es tu hijo, dale cómo se hace, tenés que hacer pis acá y tenemos que esperar, ya pasaron los diez minutos, todavía no no seas ansiosa, dale fijémonos, bueno dale, y son dos rayas, a mí me parece que sí, pero la segunda está medio clarita, yo no sé, preguntémosle a Anita, bueno dale llamá a un taxi, ¿y Anita?, sí chicos, van a ser papás.

Así fue en nuestro caso. No hubo desconcierto ni desmayos, pero sí llantos, y alegría y varias docenas de empanadas.


Soy honesto: la historia de cómo nos enteramos no tiene demasiada fuerza como anécdota. Levanta un poco por el hecho de que tuvimos que recurrir a una doctora para que nos confirmara que eran dos las rayitas. En cambio, la historia de cómo me enteré de que mi amigo D iba a ser papá, sí es digna de ser contada. Miren:

Ocurrió mientras yo estaba en España, visitando a mi amigo Verloc. Durante años, Verloc, D y yo conformamos una triada inseparable y realizamos juntos una gran gama de actividades aburridas y poco arriesgadas. Jugar al bowling, jugar al pool, jugar al ping-pong, ir a acampar a Mar chiquita en taxi. ¡En taxi! ¡Los locos se fueron en taxi hasta Mar chiquita! Hace ya media docena de años, la triada inseparable se separó cuando Verloc huyó con su familia al primer mundo. D y yo hicimos un intento por seguirlo, pero desistimos rápidamente.


Asunto: Urgente
"Tengo que hablar con los dos, llámenme"

Al recibir este mail, mi cerebro decidió que D tenía que contarnos algo malo. Muy malo. Anclado en esa primera impresión, llamé.


CHESTER: Hola D, que pasó?
D: biribiribiribir mmgnjjjs papá.
CHESTER: No te entiendo nada, estoy en un bar y hay mucho ruido, estos andaluces cuando hablan gritan como la sanputa.
D: biribiribiribir mmgnjjjs papá, papá
CHESTER: ¿¡Se murió tu papá!?
D:¡biribiribiribir mmgnjjjs papá!
VERLOC: ¿Qué pasa?
CHESTER: No sé Verloc, me parece que se murió el papá de D. Pero no le entiendo nada de lo que dice.
COCINERO DEL BAR: ¿Qué pasa, Verloc?
VERLOC: Se murió el papá de un amigo que está en Mar del Plata.
CHESTER: ¿Y vos cómo estás D?
D: biribiribiribir mmgnjjjs contento.
CHESTER: ¿Contento? ¿Tu papá se murió contento?
VERLOC: ¿Qué dice?
CHESTER: Dice que se murió contento.
COCINERO DEL BAR: Si se murió contento es porque quería morirse.
CHESTER: D, no entiendo nada, espera que subo al departamento de Verloc y te llamo.

...

CHESTER: ¡Qué cagada! ¿Cómo que se murió?
D: ¡Voy a ser papá! ¡Que voy a ser papá!
CHESTER: ¿Vas a ser papá? ¡Yo había entendido que...! ¡Qué pelotudo que soy!
(saliendo al balcón y gritando para que oyera Verloc)
CHESTER: ¡Verloc! ¡No se murió el papá! ¡Va a ser papá! ¡D va a ser papá!

Y así fue cómo me enteré de que mi amigo D iba a ser papá.



Desde aquel momento en que la Doctora Anita nos dijo con sorna que no había que ser doctor para darse cuenta de que había dos rayas, leí libros y revistas sobre cómo ser un buen padre, escuché consejos (pedidos y no pedidos), vi sin descanso Discovery Home and Health, soporté que todos metieran el cuchillo en el bizcochuelo para opinar si ya estaba o no cocido. En fin, recibí mucha, muchísima información. Pero nada ni nadie me advirtió acerca de los piojos.

De que una de las consecuencias de la paternidad era que yo, a los 30 años y con menos pelo que una pera, me iba a llenar de piojos como cuando iba al colegio, hace mucho mucho tiempo atrás.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 8:33

16 comentarios:


Blogger gabrielaa. ha dicho...

idéntica consecuencia de la maternidad. salvo que *yo* *jamás* había tenido piojos, maldición.

5 de octubre de 2007, 13:29  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

juajuajua qué gracioso, no paré de reirme, parecía loca. Es verdad, es tu hijo, treinta pesos no es nada! rata!

5 de octubre de 2007, 14:58  


Blogger Laura Berra ha dicho...

Muy bueno el post, y con respecto a los piojos es un trema terrible, peine fino y paciencia.
Saludos,

5 de octubre de 2007, 15:30  


Blogger Weltklang ha dicho...

nopucid, nopucid es barbaro! me hubiera gustado cantar en esa publicidad, pero para la epoca que la pusieron al aire ya andaba por mi primera adolescencia.

slds
W

5 de octubre de 2007, 17:28  


Blogger Baterflai ha dicho...

Idem gabrielaa, no tuve piojos cuando era chica, pero a casa venían todos importados gentilmente por la cabellera de mi borrega.
Y nos querían tanto... no quisieron irse sino hasta el año pasado.

6 de octubre de 2007, 10:04  


Blogger Mantis ha dicho...

Pobre D... que se te muera tu viejo y tus mejores amigos se caguen de risa debe ser horrible.

Por lo menos, el viejo se fue feliz.

6 de octubre de 2007, 13:45  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Gabrielaa: ¿Y usted iba a la peluquería igual con piojos? A mí me da vergüenza.

Así que a los piojos hay que sumarle el descuido de mi aspecto personal.

Mona Lisa: Bueno, bueno. No se ría tanto que le va a hacer mal. No era por rata, sino por ahorrar para pagarle la universidad.

Laura: El problema es que el peine fino me arranca tanto los piojos como los pelos.

7 de octubre de 2007, 13:39  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Weltk: ¿Sí? Pensé que era más vieja esa publicidad. Mi mujer por ahora se opone a la utilización de piojicidas. Insiste con el peine fino y ocasionalmente, vinagre.

Bater: Cuesta expulsarlos, es cierto. Quizá cuenten con un buen abogado y una mala ley de desalojo.

Mantis: La confusión inversa hubiera sido, en lugar de graciosa, trágica.

¿Te acordás cuando creí que ibas a ser papá pero en realidad se había muerto tu papá? Ja Ja Ja! ¡Me acordaba de eso en el velorio y no podía aguantar la risa!

7 de octubre de 2007, 13:47  


Anonymous Lale ha dicho...

Personalmente, prefiero el piojo a la sensacion quemante que produce el Nopucid.. no es el mejor recuerdo de infancia; la vieja gritando "pero quedáte quieta y no llores que te tengo que enjuagar la cabeza·" y una "pero mami, eso picaaaa...!"

7 de octubre de 2007, 17:48  


Blogger Mona Lisa ha dicho...

jajaja, también son graciosas las respuestas de los comentarios. No se cansa de ser tan gracioso? Ya le dije, ud. es mi cínico preferido.
Quiero traer a colación un comentario de Verloc. ¿Se acuerdan del peine "combi" que funcionaba a pila y electrocutaba piojos? Encontré uno en la casa de mis padres!! le voy a sacar una foto y se la voy a dar para que la publiquen. Si quieren, claro. Son muy susceptibles.

7 de octubre de 2007, 20:04  


Blogger gabrielaa. ha dicho...

discúlpeme, Chester, pero esto no lo voy a permitir: *jamás* voy a la peluquería, más allá o más acá de los piojos!

7 de octubre de 2007, 21:12  


Anonymous Anai Le ha dicho...

No tengo experiencia en piojos, pero si quieren les cuento la historia de cuando me enteré que iba a ser madre...

¡Eeeh, no se vayan!

Pucha, ésta sí era buena...

7 de octubre de 2007, 22:06  


Blogger T O N T A M E N T E ha dicho...

Congratulaciones!

8 de octubre de 2007, 16:32  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

lale: Yo sé que usted sabe de los simpson:

¡He visto la luz! ¡Y quema!

Mona lisa: La verdad que sí, cansa mucho.

Gabriela: La pregunta siguiente es: ¿Se corta usted misma o lleva el pelo por el piso?

Anai: Cuente, cuente. Mire, ya hice silencio, apagué las luces y tengo mi paquete de palomitas con miel.

Ahh, qué lindo cuando no tenía hijos y podía ir al cine todas las semanas.

Diego: ¡De nada! Para usted también. Es más:

¡Congratulaciones para todos!

Saludos.

9 de octubre de 2007, 9:29  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Verloc, que usted esté a unos días de viajar a Argentina luego de casi seis años de ausencia, no es excusa para que haya dejado de participar en el blog.

Escriba algo. Cuéntenos cómo se siente, a la gente le interesan esas cosas. Está ansioso? Cree que sus amigos ya no lo van a reconocer? Tiene miedo de que lo asalten unos motochorros o que haya desnutridos tirados en la calle tratando de cazar gatos para alimentarse? Está ocupado comprando chalecos antibalas?

Me imagino que cuando venga va a quedarse en mi casa, no? Ya le hice lugar. En el patio.

9 de octubre de 2007, 9:36  


Blogger gabrielaa. ha dicho...

no se preocupe, Chester, que nunca falta alguien a quien pedirle un tijeretazo.

10 de octubre de 2007, 15:07  


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