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viernes, 27 de julio de 2007

   Colección de colores


|| Celeste ||


|| Rosa ||


|| Naranja ||


|| Gris ||


|| Dorado ||


|| Azul ||


|| Algodón ||


Click sobre la foto para afanar. Están en 1024 x 768.
Las fotos NO fueron alteradas con ningún programa de edición.

Dedicadas a Mariale, que de su ciudad, sólo le queda el cielo.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 21:45 | 25 comentarios

miércoles, 25 de julio de 2007

   Siguiendo la corriente. Hoy: Homenaje a Fontanarrosa

A partir de hoy, dejamos inauguramos esta nueva sección que se denomina "Siguiendo la corriente", en la cual nos haremos eco de temas que el resto de la blogósfera trata casi por unanimidad y que Nunca hubo una vez pasa por alto como semáforo rojo a las dos de la mañana.

En esta primera entrega, homenajearemos a ese humorista que se nos fue la semana pasada y sobre el que todos escribieron algo menos nosotros: El Negro Fontanarrosa. ¡Negro te vamos a extrañar!
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Estee... ¿Qué más puedo decir? Era un grande, re grande. Grandísimo. ¿Ya está? ¿Esto se puede considerar un homenaje? ¿Todavía no?
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No sé qué más decir. Bueno, ¿qué quieren? Yo no guardo un buen recuerdo de Fontanarrosa. Para un día de la madre le regalé a mi mujer un Martín Fierro con dibujos de este señor y al final del domingo casi tengo que salir a buscar un hotel donde dormir. Y al día siguiente me agarré una peste que me dejó en cama sin poder hablar ni caminar ni comer durante dos semanas. No digo que fuera culpa de Fontanarrosa, pero entenderán por qué me causa cierta cosita. Pero para que vean que no soy rencoroso, voy a cumplir en homenajearlo transcribiendo toda su obra. ¿Cómo? ¿Qué escribió mucho? ¿En serio? Mejor hago lo siguiente: tipeo lo que me acuerdo de un cuento que leí hace ya bastante tiempo y me siento a esperar el reconocimiento de mis colegas. Buen día.





-Mirá, con este plan que tengo yo, pagás sólo la mitad del valor de las llamadas. -Miguelito mira el café y amaga con llevarse el jarrito a la boca, pero en seguida lo acomoda de nuevo en el plato-. Yo no sé como todavía seguís con ese celular. Tomá, acá tenés la tarjeta de mi vendedor. Llamalo y decile que sos amigo mío.
Valija agarra la tarjeta y se la guarda en el bolsillo de la camisa.
-Ahí viene el Colo. ¡Colo, ¿Cómo estás hermano?!
-Bien bien, Miguelito, tirando. ¡Puta madre que frío que hace afuera! ¡Domingo! ¡Una ronda de Cinzano para todos! El Colo deja el saco sobre la silla y se acomoda junto a la ventana.
-No, para mí no, me estoy cuidando -retruca el Valija.
-Para mí tampoco, yo estoy tomando un descafeinado -completa Miguelito.
El Colo mira a sus amigos bastante sorprendido
-¡Domingo –grita-, traeme la botella de Cinzano para mí solo, que a estos dos les agarró la mariconada!
Valija y Miguelito simulan no oírlo y continúan conversando.
-Y ese auto, Valija, ¿cuándo lo vas a cambiar? Con ese cascajo nadie te va a tomar en serio.
-¿Cambiar el auto? ¿De qué mierda están hablando? ¡Hoy juega San Lorenzo! ¡Tenemos que prepararnos para ir a la cancha! -El Colo se baja medio vaso de Cinzano, se para sobre la silla y empieza a cantar a los gritos-: ¡Soy del Santo, soy del santoooo, del santo yo sooooy!
-¡Pará loco, te van a echar a patadas de acá! Este boludo siempre nos hace pasar vergüenza. ¿Te cayó mal el Cinzano?
Incrédulo, el Colo se sienta y se queda en silencio, hamacándose con la silla.
Miguelito mira a Valija y mueve circularmente su dedo índice sobre su sien.
-Te decía antes de que este desequilibrado interrumpiera -mira furioso al Colo- que hoy la imagen es muy importante, hay que andar bien vestido, un buen reloj, una buena corbata...
El Colo se hamaca cada vez con más fuerza mirando hacia la barra. El crujido de la silla comienza a poner nervioso a Miguelito y lo obliga a interrumpir su conversación.
El Colo deja de hamacarse y apoya los brazos sobre la mesa.
-¿Se acuerdan de cuando secuestramos al viejo Casali?
-¿A quién?- pregunta Miguelito.
-¡Al viejo Casali! ¿No se acuerdan? El día que salió campeón San Lorenzo en Rosario. El viejo era el amuleto, cada vez que iba a la cancha San Lorenzo ganaba.
-Yo no me acuerdo -niega el Valija.
-¡Pero loco! ¿Qué les pasa, pelotudos? ¿Me están jodiendo, no? Al viejo le había agarrado un infarto y no quería ir a Rosario por miedo a que le reventara el cuore. ¡Y nosotros lo llevamos de prepo!
-Mirá -le dice Miguelito al Valija- en la próxima reunión que hagamos en la empresa yo te voy a presentar al Gerente, así te vas...
El Colo interrumpe, totalmente fuera de sí.
-¡Mierda! ¡El viejo se murió ese día, gritando el gol del Gallego! ¡Vio como entraba la pelota y se cagó muriendo! ¡Cómo puede ser que se hayan olvidado, manga de forros!
-La verdad que no me acuerdo, pero si vos lo decís... ¿Y qué hicimos con el viejo muerto? ¿Dimos la vuelta olímpica con el cadáver? ¿Le pusimos el puño sobre el mentón y lo dejamos sentado en la tribuna?-. Miguelito sonríe irónicamente e intenta retomar su diálogo con el Valija.
-¡Vos te estás pasando de pelotudo! ¡Domingo, traeme una de Gancia! ¡Pelotudos! ¡Eso es lo que son! ¡No sé qué mierda pasó con el fiambre de Casali! ¡Yo me fui a festejar con los muchachos! El Colo ahora sí justificaba su apodo. Parecía que le estaban por estallar todas las venas de la cara.
-Calmate Colo, capaz que no se acuerdan -interviene Domingo-. Acá tenés el Gancia. ¿Querés limón?
-¡Limón! 20 años que vengo a este tugurio y el pelotudo de Domingo aun no sabe que yo tomo el Gancia puro, con un poco de soda sólo los jueves. Volvé a lo tuyo, Domingo, haceme el favor.
Valija mira a Domingo e intenta tranquilizar al Colo.
-Por ahí tenés razón, pasaron muchos años y ya sabés que no tengo buena memoria.
-¿Por ahí? ¿Por ahí? ¡La concha de tu hermana! ¡Claro que tengo razón! ¡Pero ya está, ya está! ¡El que se va a morir de un ataque soy yo, por forros como ustedes! El Colo agarra la botella de Gancia mientras sigue con la mirada a una morocha que va por la vereda del café.
-Bueno -dice Miguelito-, mañana si querés seguimos charlando sobre ese proyecto que te comenté.
-Dale -asiente el Valija-, avisale al Rulo así estamos los cuatro.
-¡Que flor de ojete tiene esa negra!- grita el Colo, señalando groseramente a la morocha-. ¡Miren che, no se la pierdan! ¡Mamita! ¡Qué orto!
-Sí, sí -balbucea el Valija, casi sin mirar.
-¿Saben qué estuve pensando muchachos? Que la cosa también está en los nombres, en como suenen.
Valija y Miguelito ahora se miran desconcertados.
-Los nombres tiene que llenar la boca, atragantarla, que se los pueda masticar, por ejemplo digamos Marrapodi, viejo, Marrapodi, ¡volóooo Marrapodi y echó al corner! O Camaratta ¡Ca-ma-ra-tta! ¡Camarratta salvó su arco! Camaratta, no García. ¿Cómo puede haber un arquero que se llame García?
Miguelito lo mira desafiante.
-Yo no sé qué carajo estás diciendo, Colo. Hay un montón de arqueros que se llaman García y son bastante buenos.
-Sí -confirma Valija-. Y Racing tenía uno que se llamaba González, ¿no? Y hasta estuvo en la selección. Bah, creo, ya te dije que no tengo buena memoria.
El Colo se levanta mansamente, manotea una silla y se la parte en la cabeza al Valija, dejándolo inconsciente en el piso. Después le echa un chorro de Gancia encima e intenta prenderle fuego, pero no agarra.
-¿Qué mierda hiciste, Colo? ¡Le rompiste la cabeza al Valija! ¿¡Estás loco!?
-González... ¡Qué mierda va a volar ese boludo!





Ah, me olvidaba: ¡Qué lo parió!

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 19:02 | 22 comentarios

domingo, 22 de julio de 2007

   Colección de plazas


|| Reglas Claras ||


|| Si no estuviera trabajando me iría volando ||


|| Guantánamo ||


|| Triple X ||


|| Estamos con Utedes ||



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Las fotos no fueron alteradas con ningún programa de edición.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 15:54 | 12 comentarios

viernes, 20 de julio de 2007

   Sr. Chester Lampwick

Feliz día che

PUBLICADO POR Mr. Verloc | 13:34 | 1 comentarios

martes, 17 de julio de 2007

   Post número 54: Festejando las 50 entradas

(algunas cosas sobre nosotros)



VERLOC: ¡Qué alegría. Chester! ¡50 entradas! ¡Es un gran momento para este blog! ¡Hay que festejar!
CHESTER: Verloc...
V: Es un momento ideal para emocionarnos, para brindar con nuestros amigos...
C: Verloc....
V: Y recordar a los que ya no están con nosotros...
C: Verloc...
V: Perdóneme Chester, es que me acordé de...
C: ¡VERLOC! ¡El post 50 pasó hace rato! ¡Ya vamos por el 54!
V: ¡¿54?! ¡¿Pero cómo...?! ¡Cuánta ineficiencia! ¡Pero esto así no va! ¡Llamemos ya a una reunión urgente! ¿Dónde está Aparicio?
C: Me parece que la culpa es nuestra, Verloc, nos estiramos demasiado con la previa.
V: Usted también cómo embroma con esos balconcitos... ¡Qué vergüenza!
C: No se preocupe Verloc, festejemos igual, total después borramos cuatro entradas y ya está, acá no pasó nada.
V: Si, cuatro de balconcitos y listo...
C: Esteemm, je je, o ésta. ¿O por qué no ésta?
V: ¡O ésta!
C: ¡Éstas!
MONA LISA: Estos dos son como un matrimonio.
V: Bueno, Chester, basta de pavadas, ¿Qué teníamos preparado?
C: En realidad, nada. Pero podemos improvisar algo.
V: Improvisar, improvisar... ¡Cuánta improvisación!
C: Tengo una idea: ¿Por qué no nos sumamos a uno de esos memes que tanto éxito tienen entre los bloggeros? Podríamos contar 8 cosas sobre nosotros, por ejemplo.
V: ¿Pero no era que no nos gustaban los "memes" y por eso rechazábamos las invitaciones de nuestros colegas? No quisiera ser expuesto preso de mis incoherencias, Chester.
C: En realidad, nunca nos invitó nadie, Verloc.
V: ¿Nadie?
C: Nadie, pero nadie.
V: Ya le decía yo que éste era un momento para recordar. Ahora mismo estoy recordando nuestro paso por el secundario.
C: No se amargue, Verloc, capaz que no encontraban nuestro e-mail y por eso no nos invitaban.
V: ¡Sí! ¡Eso es! ¡No es que nos quieren! ¡No encontraron nuestra dirección!
C: Aunque la dirección de e-mail aparece acá al costadito bien visible. O también nos podrían haber invitado dejando un comentario.
V: Ah... sí, tiene razón Chester.
C: Bueno, bueno, Verloc, no se me ponga así, recuerde que hoy estamos de festejo. ¡Alegría! ¡Alegría! ¡La alegría no es sólo brasilera! ¡Viva le france!
V: ¿¡Por qué!? ¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¡Es mi culpa!
C: Ya, ya, venga acá verloccito, ya, ya… No me haga pucherito… Qué lindo mi verloccito, a ver mi bururuburú ¿De quién es esa pancita? ¿Tiene cosquillas? Uy, cuántas cosquillas que tiene este bururuburú …
V: Ya está Chester, ya me siento mejor.
C: ¡Cosquillas! ¡Soy el monstruo de las cosquillas!
V: ¡YA! ¡Suélteme!
C: Bueno, dígame: ¿Qué le pareció mi idea?
V: Yo tengo una idea mejor: ¿por qué no contamos algunas cosas sobre nosotros, digamos… unas ocho?
C: Justamente ésa era mi idea, Verloc.
V: Sí, claro. Mire, yo pienso contar que Usted me copia todas las ideas.
C: Yo iba a proponer que escribiéramos anécdotas anónimamente y que los lectores trataran de dilucidar a quién de nosotros le han sucedido realmente.
V: Yo también iba a proponer eso. Es más, ya lo propuse.
C: Bueno Verloc, déjese de idioteces, empecemos a redactar este texto, mejor contemos cosas interesantes que nos hayan ocurrido en nuestras vidas. ¿Qué se le ocurre?
V: Esteee, bueno, eeemmmm… mmmmmm, ahhhh ya sé, bueno no, no sé... ¿El ring raje no cuenta, no?
C: No, y la guerra de bombuchas contra "bombero loco" tampoco. Sincerémonos, Verloc, a ocho no llegamos ni viviendo 300 años.
V: Mejor contemos dos o tres y volvamos a jugar a la Play.
C: Jugar a la Play… Ya veo por qué no nos ocurren cosas interesantes.
V: ¿Y no podemos contar algo interesante que nos haya ocurrido jugando a la Play?
C: No creo. Echemos mano a alguna anécdota de nuestro viaje de egresados. Eso nunca falla.





De los extraordinarios sucesos ocurridos en la excursión a Laranjeiras y el excitante encuentro con Michelle. (narrado por China Zorrilla)

A- Corría el invierno del año 1994. Camboriú. Viaje de egresados de un grupo de estudiantes de una escuela religiosa, exclusiva de varones. Sí, de varones, de ésas que ya no quedan. Ah, qué placer ir a la escuela sin bañarse, con el pelo aplastado por esa especie de gel natural que generan las glándulas sebáceas. Grasita como le dicen algunos. Ir a la escuela tal como uno se levantaba, sin sacarse el pijama, sin lavarse los dientes, sin limpiarse la mugre del cuello, sin cambiarse las medias con las que dos días atrás jugáramos al handball en la clase de gimnasia. Total, no había que impresionar a ninguna rubia de senos nacientes, ni a la morocha culona de 3º quinta. Las mujeres en esa escuela eran pocas y viejas. Hermosa vida, lejos de la inclinación al amaneramiento y a las buenas costumbres que una presencia femenina impone. Sólo restaba lidiar con el inconveniente que esta vida implicaba: las mujeres eran para nosotros, un territorio lejano y desconocido. Nuestros acercamientos ocasionales con niñas estaban llenos de torpezas y pecaban de inadecuados y ofensivos. Y pocas de ellas entendían que detrás del baboso balbuceo, las palabras inexistentes, y las miradas repletas de equivocada lujuria -es que algunos no sabíamos ni dónde mirar-, existían jovencitos atractivos y dispuestos a un comportamiento adolescente promedio. Es por esto que, casi terminando el secundario, la mayoría de nosotros podía contar con los dedos de la mano de un manco sus encuentros con mujeres. Dejemos de lado todos los chistes obvios sobre la cantidad de encuentros con hombres -trolos hay en todos lados, no sólo en los colegios de varones- y prestemos atención que hay que saltar del barco y zambullirse en el mar cálido y cristalino del sudeste brasilero. Ahí lo vemos a Correa, con su bermuda hawaiana. El que se está por tirar es Ferrase (el que quería aprender a leer el diario) y el de atrás -con la remera puesta para no mostrar su panza esponjosa- Camezzana. ¿Y Chester y Verloc dónde están? ¿Cómo que no vinieron? ¿¡Se quedaron en el hotel? ¿¡¡Estaban durmiendo y nadie les avisó!!? Es así. Chester y Verloc se perdieron la mejor tarde de los interminables 20 días que duró el viaje de egresados. No aparecen en el video, porque el video se filmó esa tarde en Laranjeiras. Despertaron cerca del mediodía y repitiendo la escena que llenara de drogas y sexo la vida del angelical Culkin descubrieron que todos sus compañeros ya se habían ido. Luego de asumir dignamente su impopularidad, almorzaron pizza, jugaron al pool, comieron garotos y preguntaron precios de cosas raras que no iban a comprar y que tampoco sabían para qué servían.

Pero al destino le gustan las jugadas malintencionadas; al día siguiente la revancha era la prostituta Michelle, fea y barata, pero cariñosa.


B- Luego del viaje, la figura de una mujer asumió cualidades casi-míticas: Michelle, la noble prostituta que desvirgó a 40 niñatos antes de que los primeros 20 se dieran cuenta. Padovani -uno de los beneficiados con los bajos precios de la mulata- le compuso una canción, que el resto cantaba con el entusiasmo ahorrado en los rezos obligatorios de la mañana. Pero Verloc y Chester no recuerdan de Michelle más que su nombre y su horrible rostro. En una decisión que aun hoy genera controversias -aunque es probable que a la hora de la cita, estuvieran durmiendo- prefirieron quedarse nuevamente en el hotel, a nadar en la piscina y a robarle a los que sí fueron, las gaseosas y las castañas del frigobar. Era, a su modo y sin saberlo -no lo sabían, juro que no lo sabían- la forma de reestablecer el equilibrio en el universo.

Quedan, de esa noche, algunas fotos de Chester y Verloc bañándose en la piscina climatizada, solos. Fotos que nunca nadie verá.





CHESTER: ¡Verloc, esto es un despropósito, estas anécdotas nos dejan MUY MAL PARADOS!
VERLOC: ¡Estoy indignado! ¡Quién autorizó a publicar esto! ¿Dónde está Aparicio?
C: Creo que nosotros lo autorizamos, mire, éstas son nuestras firmas.
V: ¡No, no, no son nuestras firmas! Y esto nunca ocurrió, jamás.
C: Necesitamos rápido alguna anécdota que nos saque de esta incómoda situación. ¿Qué se le ocurre?
V: ¿La vez que nos peleamos con la policía montada?
C: No sé por qué, pero me parece que ésa tampoco nos hace ningún favor. Pero dele.




De la brutal carga policial sufrida en el concierto de Luis Miguel. (El diálogo que inició esta atroz historia)

Verloc: ¡¡¡Llegó Luis Miguel a Mar del Plata!!!,
Chester: Y a nosotros qué nos importa, si nos gustan los Redondos y Mano negra.
Verloc: Pero va a estar lleno de minas
Chester: Tenés razón, pero... ¿no creés que esas chicas van a ver a Luis Miguel y que a nosotros ni nos van a dar bola?
Verloc: Es una cuestión matemática, mirá, es como una discoteca inmensa, masiva. Si en una discoteca hay unas 200 chicas, las posibilidades de levantar son pocas: la competencia es feroz, la música está muy fuerte, no sabemos bailar. Pero acá no, son casi todas minas, unas 20000. Los tipos que vayan son trolos seguro. ¿Ves? ¡Qué idea fantástica!
Chester: Mirá Verloc, en matemáticas te sacaste un 2, no tenemos plata para las entradas y nadie nos va a dar bola; pero vamos igual así te sacás las ganas.

Año 1995, dentro del estadio hay poca gente y afuera hay unas 10000 personas; 9998 minas histéricas, Chester y Verloc. La gente no compró entradas, se corrió el rumor de que Luis Miguel no saldría a cantar con tan poca gente. -¡Abran las puertas! -gritó la gorda del fondo-, ¡queremos ver al Luimi! -dijo una flaca con una vincha rosa-. Si, abran, che, -gritó Chester-. Varias fanáticas lo miraron con visible fastidio.
En la puerta la policía montada trataba de controlar a la horda de mujeres desconsoladas y rabiosas; Luismi había empezado a cantar y las puertas no se abrían, todas se agolpaban, nerviosismo y pisotones por doquier.

En un arrebato de ingenio y mirando con sorna a la policía que estaba muy atareada controlando las vallas, Chester y Verloc entonaron la siguiente canción: "Qué boludo, qué boludo, los caballos, se los meten en el culo."

Lo que sucedió fue el inesperado acompañamiento de un grupo de muchachas enardecidas, y la canción creció y creció; fue un hit, fugaz y repentino. Los de los caballos miraron hacía nosotros, visibles cabecillas de esta afeminada rebelión, y emprendieron la carga represora. Esquivando los bastonazos y las fustas nos metimos entre la multitud que presionaba más y más contra las puertas, hasta que las abrieron. Arrastrados por la marea de gente nos dejamos llevar hasta lo más alto de la popular del estadio mundialista; ahí estaba Luis Miguel, cantaba: "No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a la lluvia... será que no me amas".

Verloc: Che, tenías razón, estas minas ni nos miran
Chester: Claro que no nos miran, vinieron a escuchar al enano ese.
Chester: ¿Y ahora qué hacemos?, no soporto esta música...
Verloc: Si, es horrible, que ritmo monótono, que letra infantil: "No culpes a la noche, no culpes a la playa..."
Chester: ...no culpes a la lluvia...
Verloc y Chester: Será que no me amas. Ya no sé, ya no sé, ya no se que va a pasar, ya no sé, ya no se que voy a hacer, no culpes a la noche...

PUBLICADO POR Sergei Pávlovich Solzhenitsin Karamazov | 22:07 | 17 comentarios

viernes, 13 de julio de 2007

   Lamentable interrupción

Pedimos disculpas a los habituales seguidores de este espacio por este parate en el ritmo irregular de actualización del blog.

Uno de los co-autores de Nunca hubo una vez -que no es Chester- sufrió una severa indigestión luego de comer 1 kilo y cuarto de caracoles en indudable mal estado, que le habían sido entregados sin cargo en una conocidísima fonda mediterránea1. En estos momentos, señores que dicen ser doctores (algunos de ellos llevan guardapolvos blancos con su nombre de pila bordado en el bolsillo) deciden si le extraen el apéndice y algunas otras partes que no sirven para nada o filman cómo se deteriora el resto de los órganos y suben el vídeo al youtube.

En tanto al otro co-autor, simplemente le dio fiaca luego de haber finalizado sus quehaceres universitarios con sospechosas -según palabras del mismo rector- buenas notas. Como constancia de ello, me pidió que les remitiera esta prueba2.




Si todo sale como corresponde -es decir, mal- el lunes próximo nuestros escritores favoritos3 nos seguirán divirtiendo con sus ocurrencias.


Atentamente,
Aparicio Benavente
Escribano de la tele.
Secretario de redacción.


1 Según el acta de la Guardia Civil, los caracoles desaparecieron de la cocina de la fonda la noche anterior, junto con un cajón de langostinos chilenos.
2 Nótese la validez indistinta en este contexto de dos acepciones de la palabra "prueba".
3 Verloc y Chester me obligaron a escribir eso.

PUBLICADO POR Sergei Pávlovich Solzhenitsin Karamazov | 14:43 | 19 comentarios

jueves, 5 de julio de 2007

   Esperando el festejo IV

(Balconcitos urbanos Edición "Live")


Al ver su obra terminada, el pobre arquitecto Bontempo pensó: "Cómo me gustaría que mis balconcitos tuvieran vida". Esa noche, Turquoise aprendió a usar el adobe premiere y le dio curso al deseo.







Capturado con una Sony DSC-W50


Extra super bonus track: Parte de un trabajo que hice el año pasado. Está mal que lo diga yo ("a los desgraciados la modestia nos brota naturalmente" sentenció Verloc), pero por favor no se lo pierdan que es ESPECTACULAR.


Actualization: Ni lo intenten si no tienen parlantes o por la razón que fuere no pueden habilitar el sonido.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 0:03 | 20 comentarios

lunes, 2 de julio de 2007

   Esperando el festejo III

He decidido bajar al infierno y traer de vuelta al mundo de los mortales este poco apreciado texto. No lo leyó casi nadie, mi mamá y la mamá de Chester tampoco. Lo aprobó generosamente el Dr. John Wolfkskehl, y yo me divertí mucho mientras pensaba estas pavadas.
Lamento comprobar que mi estilo (si es que existe tal cosa) y mi aplicación no han mejorado desde que comenzamos este blog.

Gracias a todos los que nos visitan y leen este blog.

Inventando religiones

Autor: Mr. Verloc

Cuentan que al pintor Xul Solar le dijeron: "Qué calor. No se puede hacer nada"; el respondió "Es verdad. Hoy solo pude inventar diez o doce religiones".
Yo nunca he inventado una religión; tampoco creo que Xul Solar inventase religiones. Sin embargo esa respuesta de Xul Solar es repetida en muchas publicaciones sin que nadie se atreva a decir que és algo inverosímil; es un axioma de nuestro tiempo: Xul Solar inventaba religiones, idiomas y de vez en cuando pintaba (horriblemente).
Yo, como no tengo ningun talento, hago un ejercicio de modestia; a los desgraciados la modestia nos brota naturalmente. Entonces no invento nada, solamente juego, a pensar cómo será dios.

Pienso primero si hay un solo dios o si serán varios disputandose la corona. Al final me quedo con la idea del dios único, "Dios"; había otros dioses pero mi Dios los mató, y se quedó con este mundito y con el vasto universo. Mi Dios es terriblemente vengativo, a veces se le va la mano. A veces le cae mal alguien y en el afán de matarlo se carga a toda la aldea.
Mi Dios es también un tanto ingenuo, de ahí sus repentinas descargas de violencia.
A mi Dios le gusta el Budismo, como a todo el mundo; le encanta que haya gente tolerante, a Él le gustaría ser así, por eso deja que la población de Japón y China aumente y que proliferen las tiendas que venden cabezas de Buda.
Después, sin embargo, se irrita por alguna tonteria y agita un poco el planeta; inundaciones por acá, tsunamis por allá, incendios a la izquierda, un médico a la derecha.
Es caprichoso, por eso es querible.
Las otras religiones le dasagradan todas por igual, no le gusta que lo anden adulando y molestando a cada rato con pedidos imposibles.
No es un dios omnipresente, omnisciente y omnipotente; el tipo hace lo que puede; a veces desaparece por un tiempo, se va a jugar por ahí y deja el mundo a la deriva, ahí es cuando suceden las guerras y las grandes calamidades.
Las otras calamidades (las que Él provoca) son mas piadosas, nos dejan lecciones morales. Dios mata selectivamente, pero como dije antes, no sabe controlarse. En el 2005 se hartó de los 5000 escandinavos que hacían turismo sexual en Asia y los mató a todos por libertinos; es claro que el tsunami mató tambien a 245.000 asiaticos, pero es que a mi Dios no le gustan los fríos números, las cifran lo irritan, los científicos lo exasperan: Stephen Hawking es una de sus víctimas más famosas.
Yo intento no rezarle, ni pedirle nada, temo su ira. He visitado templos budistas ultimamente y trato de ser tolerante. A veces me lo imagino como uno de esos bárbaros germanos que quemaban aldeas, mataban a los hombres y violaban a las mujeres, todo con ánimo festivo. Quizá se haya hecho hombre alguna vez: Calígula o Nerón me perecen los más probables. Me lo imagino echando cristianos a las fieras.

Bueno, ese es mi Dios, vengativo y caprichoso. ¿Será mujer?.

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PUBLICADO POR Mr. Verloc | 10:41 | 18 comentarios