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jueves, 26 de febrero de 2009

   Segundo premio

He recibido el segundo premio en el concurso mensual de fotografía January assignment: "Patterns", organizado por el grupo Life Thru A Lenz (Quality Comment Group).
Como premio en realidad no recibo nada, solamente que mi foto será publicada en la primera página del grupo durante un tiempo. Se presentaron 37 fotos candidatas, y la mia no es ciertamente la mejor, pero era una de las que más se ajustaban al tema del concurso, los patrones. Me gustaría recibir algún premio palpable, para variar. Pero no nos quejamos, y respondemos como un andaluz: ¡Es lo que hay!

Ésta es la foto en cuestión:

La fábrica de turistas

Tourist Factory / La fábrica de turistas

PUBLICADO POR Mr. Verloc | 13:07 | 21 comentarios

sábado, 21 de febrero de 2009

   A falta de otras cosas, Luca

Yo nunca fui amante de los animales, ni siquiera de los perros. Siempre había algún perro en casa, que era el perro de la familia. Recuerdo a "Pizzulino", que murió de un infarto el año pasado y a "Juan" que murió devorado por dos pastores alemanes. Yo nunca me había encariñado demasiado con estos perros; pero con Luca es distinto. Les aseguro que puedo prescindir de la compañia de muchas personas y familiares, pero el perro tiene que estar ahí, aunque esté durmiendo.
Me acuerdo de Schopenhauer, que despreciaba y odiaba a todo el mundo. Sin embargo escribió:

"El perro, el único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los demás animales, un rasgo que lo caracteriza, y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan profundamente honrado. ¡Qué contraste en favor de esta manera de saludar que le ha dado la Naturaleza, si se compara con las reverencias y horribles arrumacos que cambian los hombres en señal de cortesía! Esta seguridad de tierna amistad y devoción por parte del perro es mil veces más segura, por lo menos hasta ahora.

Lo que me hace tan grata la sociedad con mi perro es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal.

Si no hubiera perros, no querría vivir"

El amor, las mujeres y la muerte (capítulo "El hombre y la sociedad").

Fotos de Luca posando.

Luca posing 1

Luca posing 2

Luca posing 3

Luca posing 4

Luca posing 5

Luca posing 6

PUBLICADO POR Mr. Verloc | 9:43 | 9 comentarios

lunes, 2 de febrero de 2009

   Balconcitos Urbanos Edición Desagravio

Sé que publicar fotos sacadas por mi impericia y con una camarita de 2 megapixels de un celular cerca de las fotos premiadas de mi amigo me podría costar el infierno. Pero es un riesgo que quiero asumir. La vida es así de indecisa.

La causa es más que noble: hace unos días, el señor Verloc dijo lo siguiente sobre la peatonal marplatense: "Qué fea es la peatonal de Mar del Plata. Esas lámparas horrible y esa baranda a papa frita en cono de cartón, horrible."

Yo no puedo estar más de acuerdo. Pero a la vez, me dan ganas de defenderla. Y la única forma que se me ocurre es mostrando los balconcitos que custodian su preciada mugre. Por ello es que les presento, "Balconcitos Urbanos: Edición desagraviando a la peatonal marplatense".

Lo haré a modo de paseo, de poniente a levante, del monte a la costa. Vestuario obligado: hombre, bermudas de mesa de saldos, musculosa o camiseta de algún club del conurbano y las zapatillas más deslumbrantes que encuentre en su proveedor de ropa deportiva, de ésas con chirimbolitos de colores y suelas de resorte; mujeres, soleras de 20 pesos y jeans muy muy ajustados. En forma no excluyente, trate de adquirir un poco de bronceado, preferentemente al punto en que la piel de la espalda se descama y dibuja formas irregulares de color rosado.

Por último, póngale a su hijo nombres como Yáquelin o Enzo y grítele, grítele muy fuerte.

Arranquemos. El viaje no es largo pero está lleno de sorpresas.


Primera parada: Peatonal y San Luis. Cerca, la catedral. Enfrente, el tipo que pinta paisajes lunares con aerosol y que todos admiran sin que yo sepa por qué. Por ahora todo parece tranquilo, los curas que barren las escaleras de la iglesia no tienen pinta de pedófilos, nos rodea una plaza, una fuente sin agua pero que salpica, señores mal afeitados que miran de reojo el trasero de las señoritas desde un traje que usó Barney en su despedida de soltero y a lo lejos, muy a lo lejos, el general San Martín emprende su viaje senil hacia la última libertad. Sigamos adelante.


Peatonal esquina Córdoba. El "Palacio Árabe". Enfrente, la Font d' Oro, sede oficial del despilfarro del señor Verloc en su breve estadía en la ciudad. Gran café, pero de parado en la barra. Sentarse en las mesas de la vereda es una careteada imperdonable, salvo que usted sea un joven garca, un garca ya maduro o un garca retirado. El aire se enrarece, pero aún no hay de qué alarmarse. Dos bancos oficiales enfrentan intimidantes sendos prismas de base cuadrada, altos y sin balcones. Dos bancos, un palacio árabe, garcas y un café con historia: una combinación de la que nada bueno puede esperarse. Es mi obligación avisarle: si usted quiere regresar, éste es el momento. Más adelante ya no habrá otra oportunidad.




Veo que usted es más valiente de lo que su buena madre imaginaba. Bien por usted. Es hora de que la llame por teléfono y le grite desafiante: "¿Viste que sí tenía uñas de guitarrero, mamá? ¿Viste mamá? ¿Viste?". Corte. Déjela con la duda. Déjela pensando que usted ya no la quiere más. Déjela llorando. Verá como muy pronto deberá llamarla llorando para pedirle disculpas por hacerla llorar. En esta foto, una pizzería de cierto renombre, cuyo nombre no recuerdo. El rojo no es casual: es un aviso de lo que está por venir. Hay peligro cerca. Pero no le dé la razón a su mamá y continúe su marcha. ¿No quiere? ¿Tiene miedo? ¿Sus uñas no eran de guitarrero? Tarde para descubirlo: Los vapores fétidos de la pizzería y una barricada de mesas, sillas y comida grasosa bloquean sus vías de escape y sus vías respiratorias. Así que apriete el paso y no se pare a conversar con nadie. Séquese el sudor de la frente y ponga su mejor cara de notario apurado. Los vendedores de almanaques y tiempos compartidos que lo esperan, son impiadosos con los más débiles.



Estamos ya en lo que yo llamo la "Peatonal profunda". En primer plano, una de las lámparas a las que hace referencia Verloc en su comentario. Las salidas están lejos, el mar aún no se ve y volver atrás es imposible. Esto es una batalla, deberá evadir al menor costo posible todos los obstáculos que la peatonal marplatense pone en su camino. Escotadas despachantes de baratijas. Gitanas con ramitas de romero. Negocios de productos "importados". Pizza + cerveza de litro a 29 pesos. Los que ofrecen dinero a mucho interés. Mesas, mesas y más mesas. Emanaciones de desagues. Familias multimiembros que ocupan la vereda de norte a sur. La parejita que insiste con una encuesta. Los que reparten folletos de negocios de celulares. El perro del señor que duerme en la calle. La vieja que está sola y ve en usted un seguro interlocutor. Cantantes que aproximan su voz a Playa Girón . El vendedor de falsas ilusiones. El ciego de Carriego. Y cubriendo lo que queda de horizonte, la raza más peligrosa de todas: las estatuas vivientes. Corra, corra sin mirar atrás. Empuje a las viejas inmóviles, salte los carritos de bebé. Pisotee a quien se cruce en su camino. No se disculpe. Y no piense en su madre. Todos sabemos que ella siempre tuvo razón.






No era tan grave como parecía. Ya estamos casi en la costa. Recupere la respiración, los peligros más importante quedaron atrás. Siéntese en uno de esos bonitos bancos de madera y analice con cuidado los daños. Revise sus bolsillos: Un folleto de un cititour, uno de una casa de placer y dos entradas con descuento de un espectáculo teatral "out of spotlight". Constate la integridad de su uniforme: algunas manchas de tomate en la solera y una huella de zapatilla impregnada en su pie izquierdo, nada grave. Haga un relevamiento de su billetera: se ha quedado sin monedas, pero tiene casi los mismos billetes que antes de emprender esta aventura. Mire sus manos: podrá encontrar en ellas alguna bolsa llena de chucherías de ese bazar de importados (el escote de la vendedora no sabía de conjuros). Por último, descarte la posibilidad de haber sido objeto de una maldición gitana. Las secuelas no son muchas, es usted un ser afortunado. Ahora, sólo evite mirar amablemente a la viejita que se le sentó al lado (que está a punto de comenzar a hablarle de sus nietos) y siga su camino.


Pero no se relaje demasiado: en la rambla lo espera el santiagueño cuenta-chistes dispuesto a poner su temple a prueba.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 12:33 | 13 comentarios

domingo, 1 de febrero de 2009

   Ocho razones para un domingo genial

Entre tanta foto premiada, me tomaré mi tiempo -hoy, domingo de Super Bowl- para exponer a través de 8 simples razones por qué el futbol americano es el deporte más espectacular entre todos los que el hombre haya creado. Y se los dice alguien que puede pasarse horas viendo un torneo de dominó.

Sí, mucho mejor que el futbol nuestro. Ya está, ya lo dije. Ahora cuélguenme de las patas en la plaza central de mi pueblo.



1º) No hay jugadas sin importancia. En absolutamente todas las jugadas puede suceder algo que influya definitivamente en el resultado del partido. Para que me entienda el fanático de a pie: No hay pase atrás al arquero, ni toquecitos intrascendentes entre el lateral y el central.

2º) En cada jugada, todos los jugadores tienen una tarea asignada. No importa si están a 50 metros de la pelota (balón). Para que un tipo pueda correr, cuatro están empujando a los defensores del otro equipo para abrirle lugar. ¿Qué hacen más de la mitad de los futbolistas mientras se desarrolla una jugada? Se arreglan el pelo para conquistar botineras.

3º) Cada equipo son en realidad dos equipos: uno defensivo y otro ofensivo. Con jugadores distintos, entrenadores distintos, estrategias distintas. Es decir, cada partido se compone de dos enfrentamientos: ofensiva del equipo A versus defensiva del equipo B y vicecersa (para el que nunca vio fútbol americano: en cada jugada un equipo ataca o defiende, nunca ambas cosas a la vez). Esto ayuda a que los partidos sean más parejos y atractivos: generalmente ningún equipo es tremendamente bueno o asquerosamente malo en ambas facetas del juego. Como cada equipo tiene más de 50 jugadores, se podrán imaginar que ninguno está repleto de estrellas ni de muertos. Y hasta el equipo más malo tiene un jugadorazo.

4º) Siempre el objetivo de la ofensiva es avanzar. Cuando un equipo ataca, tiene cuatro oportunidades para avanzar 10 yardas. Si no lo logra, debe entregarle el balón al otro equipo. Es decir, no sirve de nada el pase atrás, ni pegarle un puntinazo ni tirarla afuera para hacer tiempo. Hay que ir para adelante. Siempre adelante, corriendo hacia la libertad. Y las formas que tiene un equipo de avanzar en el terreno de juego son parte misma del genoma humano: agarrar el balón y correr esquivando a los rivales o atrapar uno que te pasa un compañero.

Sí, increible. En un deporte cuyas reglas conforman un libro de más de 100 páginas (y que podrían apabullar al aficionado novato) todo se reduce a agarrar una pelota y correr para adelante. Paradójicamente hermoso.

5º) Un jugador entre esos 50 es el más importante de todos. Les diría que de ese jugador depende buena parte de la suerte del equipo: el "mariscal de campo" (QuarterBack). No, no es como el 10 en el fútbol nuestro. Ni se le acerca. El 10 podrá ser un referente (o lo era antes, ahora ya ni existen), pero su influencia en el juego es mínima. El mariscal, en cambio, tiene la responsabilidad de iniciar todas las jugadas de ataque de su equipo. Él agarra el balón y decide qué hacer. Y si se equivoca, su equipo no avanza. Y si no avanza, ver el punto 4.

Que en un deporte de equipo haya un jugador mucho más importante que el resto para algunos podría ser algo negativo. Para mí es fantástico. No sé bien por qué. Pero gracias a esto, de cada equipo al menos uno recuerda el nombre de un jugador. Algo que no me sucede con Racing o Godoy Cruz.

6º) Cada temporada se compone de 16 partidos que sirven para determinar que equipos participarán de la post-temporada. Y el campeón de cada año se resuelve en una gran final (el Super Bowl, o la Super Bowl como dicen los españoles, supongo que para mantener la congruencia de género entre el artículo y "Bowl", ay ay ay). No hay otro evento deportivo que se le parezca. La final de la Copa del Mundo de fútbol tal vez. Es tan tremendamente grande que hasta los diarios que no poseen ni un solo redactor que alguna vez haya mirado 30 segundos de un partido, se ven obligados a publicar algo al respecto. Si no me creen, agarren el Clarín de hoy. En todo lo que excede a lo deportivo no haré mayores comentarios, ya que casi todo es parte de la cultura yanqui y podría no tener efecto sobre un espectador ajeno a ella. Pero si les interesa, les recomiendo leer una serie de notas en la web de ESPN.

A mí me fascina que todo se resuelva en un juego. Nada de saquemos cuentas a ver quién hizo más puntos en el año, o el que metió más goles ni ninguna tontería de esas. El campeón es el que gana la final en una cancha neutral. Y pasemos al punto 7, que tiene bastante que ver con esto


7º) Como en todos los deportes estadounidenses de élite, buscar la paridad es la regla de oro. Sólo 5 equipos de los actuales 32 que tiene la liga (la NFL) nunca han jugado un Super Bowl y 17 de esos 32 lo han ganado al menos una vez. ¿Cómo la logran? Fácil:

- Los ingresos de la liga se distribuyen equitativamente entre los 32 equipos. No importa quién tiene más seguidores, ni cuántos habitantes tiene la ciudad, ni quién vende más revistas. Todos reciben lo mismo. De esta forma, el equipo de una ciudad chica como Kansas City puede competir en igualdad de condiciones con uno de la ciudad de New York cuya población es 10 veces mayor. Que los reyes del capitalismo apliquen una medida de tinte comunista no es inocente: con la paridad se aseguran que el interés en el juego no decaiga y así las ganancias nunca dejan de crecer.

- Cada equipo tiene un máximo de dinero para gastar en sueldos de sus jugadores. Por eso, como dije antes, no hay equipo que tenga 50 super estrellas y hasta el peor equipo tiene un jugadorazo que todos quieren ver. De nuevo, el equipo puede ir último pero siempre hay un atractivo para ir a la cancha.

- El que sale último un año, elige primero al año siguiente. Las "inferiores" de las ligas estadounidenses son las Universidades. Cada año un grupo de jugadores universitarios son elegidos por algún equipo de las ligas profesionales. El equipo que un año tiene el peor desempeño, al año siguiente tiene la chance de elegir primero entre todos los jugadores universitarios disponibles. La consecuencia es clara: con la posibilidad de incorporar al mejor jugador joven del país ningún equipo puede ser malo durante muchos años seguidos.

Por eso, todos los años hay equipos "cenicientas" que luego de perder casi todos los partidos el año anterior, logran dar vuelta la historia y alcanzar las instancias finales de la liga. Este año son los Arizona Cardinals, que enfrentan hoy en el Super Bowl a Pittsburgh.

Comparen esto con nuestro futbol en el que los equipos "grandes" se llevan más plata de la televisión que el resto y en el que ganan siempre los mismos.

8º) Noto que llegué a ocho, pero podría seguir un rato más. Pero se me hace tarde y todavía no salí a correr.

Los fanáticos son un comparsa de gorditos inofensivos, que toman cerveza hasta ponerse rojos como el chile y se quedan en cueros con 5 grados bajo cero. Pero de eso no pasan. Nada de violencia idiota ni fervor hueco. Como máximo arranque de irracionalidad agitan una toalla amarilla. Y a nadie se le ocurriría armar una caravana de autos que cruza semáforos en rojo. Eso lo vi el sábado que jugaron Boca-River en Mar del Plata. Treinta autos repletos de "hinchas" haciendo uso del derecho autoadquirido de no dejar cruzar a nadie una avenida (ni siquiera a mí que me tuve que quedar en la vereda de enfrente viendo como se me iba el colectivo) hasta que ellos no terminaran de pasar. Es la dictadura de los sincerebro. Pero yo después digo barbaridades sobre posibles destinos para esta gente y todos a mi alrededor me miran mal.

Me quedé con ganas de escribir sobre las fabulosas historias que nutren el anecdotario del fútbol americano, sobre la calidad de la transmisión televisiva, y otras cosas más. ¿Sabían que aunque nieve a baldazos el partido no se suspende? ¿Y que cuando el arbitro cobra algo lo anuncia a todo el estadio a través un microfonito? ¿Y que los entrenadores pueden discutir lo que cobró el referí y éste tiene la obligación de ver la jugada por televisión para confirmar o no el fallo?


Si alguien por alguna rara casualidad del destino lee esto ahora -tengo la impresión de que este post va a ser el menos leído y comentado de la historia del blog- y quiere darle una oportunidad al fútbol americano, hoy es el día.

Y para los que creen que soy un traidor vendepatrias, lame botas yanqui, sepan que pienso que con los peronistas habría que hacer lo mismo que con los hinchas de river que me hicieron perder el colectivo. Pero ya aprendí a no decirlo delante de otra gente.

Ah, miren, estoy solo en casa. Qué suerte.

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PUBLICADO POR Chester J. Lampwick | 12:42 | 11 comentarios