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miércoles, 25 de enero de 2012

   Alfonsina y el mar

Por casualidad me encontré con poemas del primer libro de Alfonsina Storni, La Inquietud del Rosal, publicado en 1916. Intrigado, me senté a leerlos. Uno de ellos, era este:

"Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
que yo no pude ser como las otras, casta de buey
con yugo al cuello; libre se eleve mi cabeza
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se rien y cómo me señalan
porque lo digo así: (Las ovejitas balan
porque ven que una loba ha entrado en el corral
y saben que las lobas vienen del matorral).

(...)

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
donde quiera que sea, que yo tengo una mano
que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo,
pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
la vida, y no temo su arrebato fatal
porque tengo en el mano siempre pronto un puñal."

Principios del siglo XX, mujer, casi adolescente, madre soltera (hijo de padre desconocido). No existía en absoluto ninguna posibilidad de que bajo esas circunstancias alguien se animara a escribir algo como "yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley". Pero siempre hay uno entre millones que se anima para que todo siga en movimiento.

PUBLICADO POR Mr. Verloc | 11:03

11 comentarios:


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

No estaba muerto, estaba de parranda.

25 de enero de 2012, 15:11  


Blogger Ajenjo ha dicho...

dos años para resucitar. Este blog es como un Lázaro haragán

25 de enero de 2012, 15:45  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Mi nivel de empatía sería la envidia de todos los androides de Philip Dick: estaba completamente seguro de que el que se había sentado a leer poemas viejos de la Storini era yo.

25 de enero de 2012, 17:48  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Hay que pagar copyright?. Yo no quiero ir preso como el gordo de megaupload.

25 de enero de 2012, 18:57  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

El gordo preso debe estar viviendo su sueño, como el papá de Milhouse que pedía que no lo liberaran porque la única forma de que las mujeres se interesaran en él era que lo creyeran un delincuente peligroso.

25 de enero de 2012, 22:47  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Che, y ya que tuviste la indecencia de revivir esto, no habría que pegarle una lavada de cara para sacarle un poco la podredumbre?

25 de enero de 2012, 23:25  


Blogger LALE ha dicho...

Jo jo, si hasta parece la letra de un reggaeton de Calle Trece!

26 de enero de 2012, 2:33  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Lavado de cara en marcha. pero no me acuerdo como usar el Fireworks. Ya me las voy a ingeniar para lavar este blog legendario. Mirá, hasta nos comentó Lale!!

26 de enero de 2012, 20:12  


Blogger Chester J. Lampwick ha dicho...

Ajendo, Lale... falta Anai Le y es como si nunca nos hubiésemos ido

28 de enero de 2012, 18:03  


Blogger Mr. Verloc ha dicho...

Anai Le, te acandale un mail

29 de enero de 2012, 10:37  


Blogger Anai Le ha dicho...

Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.
Una lámpara encendida
esperó toda la vida tu llegada.
Hoy la hallarás extinguida.
Los fríos de la otoñada
penetraron por la herida
de la ventana entornada.
Mi lámpara estremecida
dio una inmensa llamarada.
Hoy la hallarás extinguida.
Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.
(Juan Guzmán Cruchaga)

5 de febrero de 2012, 1:28  


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